La guerra de Trump.

Uranio y desarrollo atómico: Qué hacía Irán en cada una de las centrales nucleares atacadas por Estados Unidos

Los bombardeos en Fordo Natanz e Isfahán atacan de lleno en zonas estratégicas para el desarrollo atómico de Irán. Las claves de las centrales atacadas.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
22 de junio de 2025 - 08:49

La Organización de Energía Atómica de Irán ratificó los ataques a las centrales nucleares ocurridos el domingo por la madrugada. Con este hecho, Washington marca su primera acción directa contra instalaciones nucleares de Irán en el actual conflicto, tras semanas de limitarse a interceptar ataques iraníes dirigidos a Israel.

Israel, por su parte, había iniciado una ofensiva sorpresa el pasado 13 de junio, argumentando una “amenaza inminente” de que Irán desarrollara armas nucleares. Desde entonces, el intercambio bélico no se ha detenido: misiles, drones y ataques aéreos cruzados mantienen en vilo a Medio Oriente.

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Natanz: el núcleo del enriquecimiento de uranio de Irán

Ubicada a unos 220 km al sureste de Teherán, la instalación de Natanz es considerada el epicentro del programa nuclear iraní. Es un complejo enorme que incluye tanto estructuras en superficie como instalaciones subterráneas reforzadas con concreto para protegerlas de ataques aéreos. Allí operan múltiples cascadas de centrifugadoras avanzadas, capaces de enriquecer uranio hasta niveles cercanos al grado armamentístico (60% de pureza).

Natanz ya había sido blanco de múltiples agresiones: desde sabotajes cibernéticos como el virus Stuxnet (desarrollado presuntamente por EE. UU. e Israel), hasta ataques aéreos que inutilizaron partes claves del complejo. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha documentado que los últimos ataques destruyeron varias centrifugadoras, cortaron la energía eléctrica y causaron contaminación interna en el sitio —aunque no en las áreas circundantes.

La cercanía de Natanz a una montaña llamada Kh-e Kolang Gaz L ha llevado a Irán a excavar nuevas instalaciones aún más protegidas, evidenciando la importancia estratégica que este lugar sigue teniendo.

Fordo: el búnker subterráneo más vigilado

La planta de Fordo está localizada a unos 100 km al suroeste de Teherán, literalmente excavada bajo una montaña. Esta ubicación no es casual: su diseño pretende resistir incluso las bombas más potentes, como las “rompebúnkers” estadounidenses. El sitio fue descubierto por los servicios de inteligencia occidentales antes de que Irán lo declarara oficialmente al OIEA, lo que generó sospechas desde el inicio.

Aunque es más pequeña que Natanz, Fordo representa una amenaza significativa debido a su capacidad para operar en secreto y bajo tierra. Allí también hay cascadas de centrifugadoras dedicadas al enriquecimiento de uranio. Su construcción en 2007 y su revelación tardía intensificaron las tensiones entre Teherán y las potencias occidentales.

El hecho de que esta planta haya sido el blanco principal de los ataques estadounidenses sugiere una intención clara: inutilizar una de las instalaciones más protegidas y críticas del programa nuclear iraní.

Isfahán: el complejo tecnológico del programa atómico

El Centro de Tecnología Nuclear de Isfahán se encuentra a unos 350 km al sureste de Teherán. Es un núcleo científico donde trabajan miles de técnicos y expertos en energía nuclear. Además de sus laboratorios y centros de investigación, alberga tres reactores de origen chino destinados a actividades de investigación.

Isfahán también cuenta con instalaciones de conversión de uranio, una etapa clave para fabricar el gas de hexafluoruro de uranio necesario para alimentar las centrifugadoras. Israel ya había atacado este sitio en el pasado, y aunque el OIEA informó que no hay signos de aumento de radiación tras los bombardeos recientes, la preocupación internacional persiste.

Consecuencias políticas y diplomáticas

Hasta el sábado, Estados Unidos mantenía canales de negociación con Irán, que podrían haber derivado en el levantamiento parcial de sanciones a cambio de limitar el enriquecimiento de uranio. Sin embargo, el ataque de Trump cambia drásticamente el panorama diplomático. Fuentes en Washington aseguran que las represalias iraníes podrían escalar el conflicto a un punto sin retorno.

Irán sostiene desde hace años que su programa nuclear es pacífico. A pesar de ello, y tras años de tensiones y sabotajes, las posibilidades de regresar a una mesa de diálogo se desdibujan.

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