La captura de Maduro.

¿Quién gobierna Venezuela?: El chavismo se rearma en Caracas y Trump lo amenaza para que obedezca

- La captura del presidente Nicolás Maduro en Caracas por un comando regó incertidumbre.

- En Venezuela asumió la vicepresidente con fuerte apoyo institucional.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
4 de enero de 2026 - 17:34

En un movimiento que marca el inicio de una nueva etapa de alta tensión geopolítica, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha tomado oficialmente las riendas del Ejecutivo. La sucesión de Nicolás Maduro se ha producido con una coreografía institucional impecable, con el poder institucional en pleno alineado con la mandataria.

Todas las cortes judiciales y los organismos políticos del Estado han cerrado filas en torno a su figura, legitimando su ascenso tras el vacío de poder dejado por Nicolás Maduro.

Para los observadores, el enroque consolida el poder del círculo más íntimo del chavismo. Tanto Delcy Rodríguez como su hermano, Jorge Rodríguez —actual presidente de la Asamblea Nacional—, han protagonizado un ascenso meteórico desde 2013. A este binomio se suma Diosdado Cabello, excapitán del ejército y figura histórica cercana a Hugo Chávez, quien mantiene su posición clave como enlace entre el sector militar y el empresarial. Juntos, proyectan una imagen de unidad absoluta al denunciar el "secuestro" de Maduro, decididos a preservar las estructuras de poder vigentes.

El factor Trump: "Estados Unidos está al mando"

Sin embargo, la variable más disruptiva en esta ecuación proviene del exterior. Donald Trump, desde la Casa Blanca, ha irrumpido en el escenario con una afirmación contundente que ha sacudido las cancillerías de la región: Estados Unidos "está al mando" de la situación en Venezuela.

Lejos de una simple retórica de confrontación, las fuentes diplomáticas sugieren que esta declaración esconde una maniobra de realpolitik. Mientras públicamente se marca territorio, en privado es "muy probable" que la administración Trump ya esté negociando directamente con Delcy Rodríguez. El objetivo central de Washington no sería el cambio de régimen inmediato, sino asegurar pragmáticas concesiones de extracción de petróleo para sus compañías energéticas, aprovechando la necesidad de legitimidad y divisas del nuevo gobierno interino.

El poder real y la amenaza fronteriza

A pesar de las maniobras de la Casa Blanca y del Ejecutivo venezolano, la realidad sobre el terreno sigue dictada por los cuarteles. Detrás del poder civil existe una influencia decisiva de las fuerzas armadas, lideradas por su comandante en jefe, Vladimir Padrino. Durante la última década, el estamento militar ha ganado poder en todos los ámbitos de la vida nacional y, por ahora, no hay indicios de que la llegada de Rodríguez o la presión de Trump vayan a cambiar esto.

Embed - Comunicado de la fuerza armada nacional bolivariana

En un plano más oscuro, el vacío de autoridad en las zonas periféricas ha permitido que grupos armados clandestinos —con especial protagonismo del ELN y otras guerrillas colombianas— consoliden su control sobre la sociedad y las rutas del narcotráfico. Analistas de seguridad advierten que, con la atención centrada en Caracas y Washington, es probable que se reanude la lucha violenta entre estos grupos por el control territorial.

En definitiva, la pregunta de quién ejerce el poder en Venezuela nunca ha tenido una respuesta única. Hoy se reparte en una mesa de tres patas: la burocracia civil de los Rodríguez, la fuerza de las armas de Padrino y la decisiva influencia económica y política que Donald Trump afirma ejercer desde el norte.

La arquitectura de poder de los hermanos Rodríguez

Si Nicolás Maduro fue el rostro de la resistencia y Diosdado Cabello representa el músculo ideológico-militar, los hermanos Rodríguez —Delcy y Jorge— se han consolidado como el cerebro operativo de la supervivencia del régimen. Ahora, con Delcy Rodríguez en la presidencia interina y Jorge Rodríguez controlando el legislativo, su influencia sobre la política económica ha dejado de ser una corriente interna para convertirse en la política de Estado oficial.

El ascenso de este binomio no se explica solo por lealtad, sino por utilidad. En los últimos años, han sido los arquitectos de una "perestroika tropical": un desmantelamiento silencioso de los controles socialistas más rígidos para dar paso a un pragmatismo económico feroz.

La tecnócrata y la "Ley Antibloqueo"

La gestión de Delcy Rodríguez se ha caracterizado por una gestión mucho más tecnocrática que la de sus predecesores. Fue ella la principal impulsora de la llamada Ley Antibloqueo, un instrumento jurídico diseñado para otorgar al Ejecutivo poderes extraordinarios que permiten firmar acuerdos confidenciales con capitales privados, tanto nacionales como extranjeros.

Bajo su mirada, Venezuela ha transitado hacia una dolarización de facto. Esta medida, que años atrás habría sido considerada una herejía revolucionaria, ha servido como válvula de escape para frenar la hiperinflación y reactivar el comercio en las grandes ciudades. La ahora presidenta interina ha tejido puentes discretos pero sólidos con el sector empresarial venezolano —antiguos enemigos del chavismo—, ofreciendo garantías de operación a cambio de paz social y abastecimiento.

El negociador geopolítico

Mientras Delcy administra la caja, Jorge Rodríguez, desde la Asamblea Nacional, administra el clima político necesario para que los negocios fluyan. Su rol es vender la "estabilidad" del nuevo orden a la comunidad internacional.

Delcy Rodríguez.avif

Es aquí donde entra en juego la relación con Estados Unidos. La afirmación de Donald Trump sobre "estar al mando" no es casualidad; responde a canales de comunicación que Jorge Rodríguez ha mantenido abiertos incluso en los momentos de mayor tensión diplomática. La estrategia de los hermanos es clara: ofrecer concesiones de extracción de petróleo y gas a las multinacionales estadounidenses y europeas como moneda de cambio para obtener legitimidad política y el levantamiento progresivo de sanciones financieras.

El equilibrio con los militares

Sin embargo, este modelo económico liderado por civiles tiene un límite claro: los intereses de las Fuerzas Armadas. El plan de los Rodríguez de abrir la economía debe, obligatoriamente, incluir en el reparto de beneficios a la estructura militar liderada por Vladimir Padrino y a los sectores representados por Diosdado Cabello.

La tensión latente reside en el control de las rentas ilícitas y las zonas mineras. Mientras los Rodríguez empujan hacia una formalización de la economía petrolera para atraer inversión occidental, los grupos armados clandestinos y facciones del ejército controlan la economía sumergida (oro, coltán y narcotráfico). El reto de Delcy Rodríguez será integrar —o contener— estas economías paralelas sin provocar una ruptura en la unidad de mando.

En resumen, la "Era Rodríguez" se perfila no como una profundización del socialismo, sino como la consolidación de un modelo corporativista autoritario, donde el petróleo fluye hacia el norte y los dólares circulan internamente, todo bajo una estricta vigilancia política.

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