En un movimiento histórico y coordinado, el Reino Unido, Australia y Canadá dieron un paso decisivo al reconocer el Estado palestino. Esta decisión, a la que se sumarán otros países occidentales, es un quiebre significativo en la diplomacia internacional y representa un desafío para la postura de Israel y Estados Unidos, que se niegan.
El reconocimiento de un Estado palestino no es una novedad, ya que 147 países lo habían hecho antes. Sin embargo, este movimiento adquiere una gran relevancia, ya que se trata de tres países pertenecientes al selecto grupo del G7.
La decisión del Reino Unido tiene una carga simbólica especial. La ex potencia colonial y firmante de la Declaración Balfour -considerada el germen histórico del Estado de Israel- se suma así a China y Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, dejando a Estados Unidos en soledad. Esta solitaria postura estadounidense ya se había evidenciado con los seis vetos en solitario a resoluciones que pedían un alto el fuego en Gaza.
Las condiciones para un futuro Estado palestino
Pese a la importancia de la decisión, el reconocimiento llega lleno de condiciones. Las potencias occidentales coinciden en exigir que Hamás no tenga ningún papel en el futuro Estado, que se reconozca el derecho de Israel a existir y que la Autoridad Palestina celebre elecciones democráticas.
La decisión fue aplaudida por la Autoridad Palestina, que la consideró "un paso importante y necesario para lograr una paz justa y duradera". Israel, por su parte, descalificó el reconocimiento, calificándolo de "un regalo a Hamás". A pesar de las condiciones, la "solución de los dos Estados" se consolida como la única sobre la mesa.