En una nueva vuelta de tuerca al control sobre los docentes, el Gobierno de Mendoza incorporó una función en la plataforma GEI PAD que permite a los padres reportar directamente la inasistencia de los docentes. La medida, presentada como una herramienta de transparencia, refuerza un sistema de vigilancia que ya contaba con control institucional y registro biométrico. Ahora, las familias también pueden “delatar” a los profesores desde sus celulares.
Lo que comenzó como una modernización del antiguo GEM, con acceso a calificaciones, certificados y horarios, se convirtió en una plataforma de fiscalización. El GEI PAD, que en principio buscaba acercar a las familias a la vida escolar, ahora les otorga un rol de supervisores. La lógica es clara: si un docente falta, el sistema debe saberlo no sólo con las certificaciones médicas, también los padres pueden ser los informantes.
Semejante promoción de la delación no tiene sustento en la realidad: cada docente debe justificar sus inasistencias por sistema y con certificado. Es decir, ya son controlados. Semejante promoción de la delación no tiene sustento en la realidad: cada docente debe justificar sus inasistencias por sistema y con certificado. Es decir, ya son controlados.
"Eso empezó a circular ayer, aún no habilitan la función pero en breve lo van a hacer. El Gobierno viene endureciendo los mecanismos de auditoría sobre las licencias y las ausencias de los docentes, al punto que se complica cargar los certificados. Si vos tenés demoras de pocas horas en cargar un certificado médico te auditan y te fechan como 'no aceptado' y te sale como falta no justificada. Aún no sale la normativa, están haciéndolo de hecho en el GEI", señaló a ElEditor Mendoza Cecilia D'Hiriart, referente gremial de Las Heras.
"Hay mucho endurecimiento en el mecanismo de control. Creemos que lo que buscan es cruzar datos, que si un papá denuncia al docente ellos van a cruzar con otros datos a ver si los docentes justifican a o no su inasistencia", completó.
"Aparece en el GEI el listado de los docentes para que los padres tilden el nombre. Es nefasto porque los padres no saben cuál es la circunstancia por las cuales el chico no ha tenido clases. Esto va a generar graves perjuicios para los docentes y grandes tensiones entre docentres y la comunidad educativa. Vamos a terminar con mucha conflictividad escolar", indicó D'Hiriart.
Este nuevo canal de denuncia se inscribe en una política de presentismo que Alfredo Cornejo viene profundizando desde 2016, cuando se implementó el cuestionado “ítem aula”, un "adicional salarial" que en vez de ser incorporado al básico se pierde ante cualquier inasistencia y también se pierde con paros y huelgas. Desde su implementación, muchos docentes incluso concurren enfermos para no ver afectado su sueldo. Cuando el Gobierno comenzó a ejecutarlo hubo protestas y un enorme caravanazo provincial, pero Cornejo no dio marcha atrás.
El ausentismo como cálculo económico
Además del ítem aula, existen otros adicionales como el “arraigo”, que premia la permanencia en una misma escuela pero también se pierde con las faltas. Con todo este panorama, el SUTE pidió tiempo atrás que se protocolicen las enfermedades, permitiendo ausencias justificadas por patologías graves sin que ello implique una penalización económica. Hasta ahora, el pedido no ha sido atendido.
La incorporación de los padres como agentes de control refuerza una narrativa oficial que asocia la calidad educativa con la presencia física del docente, sin considerar las condiciones laborales, sanitarias o pedagógicas. La escuela pública mendocina se transforma así en un espacio donde el reloj, el director y ahora también los padres vigilan cada minuto de clase.