Ensombrecido por Trump, Milei presentó en Davos la teoría económica que escribió "para el Nobel"
-Milei tomó la palabra después de Donald Trump, con la sala despoblada.
-Presentó la investigación para la que pidió el Nobel de Economía hace un año.
PorElEditor Mendoza
21 de enero de 2026 - 16:00
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Javier Milei, en Davos.
El escenario del Foro Económico Mundial (WEF), habitualmente una caja de resonancia para las voces más influyentes del globo, fue testigo de una paradoja diplomática y mediática. El presidente Javier Milei retornó a los Alpes suizos para reafirmar sus convicciones libertarias, pero su alocución quedó inevitablemente condicionada por factores logísticos y políticos ajenos a su control.
Leyó la teoría económica que escribió con Demian Reidel "para ganar el Nobel de Economía", como anunció hace casi un año.
La figura de Donald Trump, aliado estratégico y referente ineludible para la actual administración argentina, terminó por eclipsar, al menos en términos de convocatoria presencial, la presentación del líder libertario.
Trump desplazó a Milei
La jornada había comenzado con una expectativa palpable, pero la dinámica del evento sufrió un revés organizativo. Donald Trump, en un despliegue de su habitual retórica expansiva, extendió su discurso durante más de una hora y media. Este desajuste en la agenda provocó un vaciamiento considerable de la sala principal. Cuando llegó el turno de Javier Milei, el auditorio, diseñado para el gran debate global, estaba ocupado apenas por un centenar de personas, un grupo heterogéneo conformado mayoritariamente por la comitiva oficial y algunos curiosos que resistieron la larga espera.
Pese al marco deslucido, el jefe de Estado argentino no modificó ni un ápice la intensidad de su mensaje. Con una defensa cerrada de la iniciativa privada, sentenció ante los presentes: "Los Estados deben dejar de fastidiar a quienes están creando un mundo mejor. Regular mata el crecimiento". Esta frase, pronunciada tras treinta minutos de exposición, sintetizó el espíritu de una presentación que buscó cimentar su perfil de líder intransigente ante lo que considera las cadenas del estatismo.
Estética de prócer
Desde lo formal, se observó a un Javier Milei distinto al de las ediciones de 2024 y 2025. Ataviado con un traje azul oscuro de corte impecable y luciendo unas patillas que evocan deliberadamente la iconografía del general José de San Martín, el mandatario intentó proyectar una imagen de mayor sobriedad institucional. Sin embargo, esta moderación estética funcionó como un contraste deliberado frente a un contenido discursivo que mantuvo su filo incendiario.
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Javier Milei ya se instaló en Davos para el Foro Mundial Económico
Fiel a su batalla cultural, Milei volvió a cargar contra el "wokismo", un concepto paraguas bajo el cual agrupa a diversas corrientes de pensamiento que, según su visión, amenazan la libertad. En un pasaje que generó murmullos entre los analistas internacionales, equiparó a socialistas, conservadores, comunistas y progresistas, calificándolos sin matices como "el cáncer de la civilización occidental". Para diversos observadores europeos, esta generalización volvió a evidenciar una lectura que simplifica la compleja trama histórica y política del Viejo Continente.
Resultó irónico que el lema de este año del WEF fuera "El poder del diálogo". La ponencia de Milei pareció transitar por un carril opuesto a esa premisa. "La tolerancia no parece estar en el ADN del mandatario argentino", deslizó con escepticismo un diplomático europeo en los pasillos del centro de convenciones, reflejando la incomodidad que el estilo confrontativo del libertario sigue generando en los círculos de poder tradicionales.
América como faro y el ocaso europeo
Uno de los ejes centrales del discurso fue la geopolítica. Javier Milei no escatimó en metáforas bíblicas para describir la situación actual de Europa, comparando su coyuntura con las plagas de Egipto. "La analogía con lo que ocurre hoy en Occidente —el Occidente tal como lo concibe Europa, naturalmente— es tremendamente clara", afirmó, denunciando una supuesta "degradación ética y moral" en la región.
Embed - Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos
Como contrapartida, y en clara sintonía con la victoria y presencia de Donald Trump, Milei postuló al continente americano como la reserva moral y económica del mundo libre. " América será el faro de luz que rescatará a todo Occidente", aseguró. Aunque evitó mencionar explícitamente las polémicas declaraciones que Trump había vertido horas antes y que causaron consternación en el foro, el alineamiento automático con la visión estadounidense fue evidente.
La vidriera de la gestión local
El presidente aprovechó la tribuna internacional para reivindicar los resultados de su política doméstica, intentando mostrar a la Argentina como un caso de éxito en proceso. Hubo menciones especiales para dos de sus alfiles: el ministro de Economía, Federico Sturzenegger, a quien atribuyó la autoría de "13.500 reformas" estructurales, y la ministra de Desarrollo Social, Sandra Pettovello.
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Sobre la gestión de Pettovello, Milei destacó el cambio de paradigma en la asistencia social, enfocándose en la capacitación laboral para personas con discapacidad. Utilizó una metáfora clásica para ilustrar este punto: "En vez de pescado, estamos enseñando a los discapacitados a pescar". La frase, si bien buscó resaltar el empoderamiento individual, no estuvo exenta de polémica por su crudeza.
Recepción dual
La recepción del discurso de Milei en Davos sigue siendo dual. Mientras la diplomacia europea observa con recelo un liderazgo que desafía sus consensos básicos, ciertos sectores del empresariado ven en él una medicina amarga pero necesaria. Johan Beller, un empresario holandés, resumió esta postura pragmática: "Digamos que, para cambiar un país que hizo default nueve veces en su historia, la tolerancia y el diálogo no parecen ser los instrumentos más adecuados".
En definitiva, Javier Milei pasó por Davos dejando en claro que su hoja de ruta no admite desvíos. Aunque la sala estuviera semivacía y Europa lo mire con desconfianza, el presidente argentino continúa apostando todo a su alianza con Estados Unidos y a una batalla cultural que no conoce de fronteras ni de diplomacia tradicional.