La guerra golpea las puertas de casa: es más caro el gasoil mayorista que el de la estación de servicio
- La distorsión afecta el corazón del cuerpo de la economía nacional.
-Surge de la guerra en Medio Oriente, que no tiene destino cierto.
PorJavier Polvani
13 de abril de 2026 - 17:00
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El gasoil mayorista se vende más caro que el minorista.
Santiago Tagua/El Editor Mendoza
La profundización del conflicto bélico en Medio Oriente ha comenzado a proyectar sus sombras más alargadas sobre la matriz productiva argentina. El mercado de los combustibles mostró una distorsión poco habitual: el precio del gasoil mayorista —aquel destinado al transporte de carga, la industria y el sector agropecuario— superó formalmente al valor de venta al público en las estaciones de servicio.
Esta inversión de la lógica comercial, que desafía los manuales básicos de economía de escala, pone en jaque la logística nacional en el inicio del segundo trimestre del año. Y al final de cuentas llega a la cuenta de cada consumidor en el país. Dentro de las fronteras, la subversión de la lógica se debe a una decisión del gobierno de Javier Milei materializada por vía de YPF, la petrolera de mayoría estatal que controla más de la mitad del mercado nacional de los combustibles.
horacio marin
Horacio Marín, CEO de YPF.
El presidente mileísta de la compañía, Horacio Marín, le puso freno al precio al público en los surtidores, a la par que avanzan los acontecimientos bélicos en Medio Oriente. Mientras YPF no escale sus precios, difícilmente lo haga el resto de las vendedoras de naftas y gasoil, puesto que no venderían nada hasta que la estatal agotara sus stocks, cuestión que no sucederá porque la última palabra la tiene la Casa Rosada.
Una historia de la guerra
El detonante de esta situación ha sido la vertiginosa escalada del precio del petróleo Brent, que tras los recientes ataques a centros de refinado en el Golfo Pérsico, se ha asentado por encima de los 100 dólares el barril. Mientras que el segmento minorista de combustibles mantiene una actualización regulada y más lenta para mitigar el impacto en el bolsillo del consumidor, el canal mayorista, operado principalmente por YPF, Shell (Raízen) y Axion, ajusta sus valores de forma casi automática siguiendo la paridad de importación y los costos de reposición internacionales.
Fuentes calificadas del sector petrolero confirmaron que la brecha ya se sitúa en torno al 7% dependiendo de la zona geográfica. La única petrolera que no rompió la lógica mayorista - minorista es YPF. Desde la Torre de Puerto Madero, sede de YPF, se muñequea la situación para hacer que el impacto en los bolsillos de los habitantes sea menor. No obstante, con intervención y todo, hay esquirlas que provocan daños no buscados.
Esta anomalía técnica genera un riesgo latente de desabastecimiento en las bocas de expendio minoristas. Ante el encarecimiento del combustible industrial, miles de vehículos pesados y contratistas rurales están volcando su demanda hacia los surtidores de las ciudades, saturando una infraestructura que no está dimensionada para tal flujo de carga.
Panorama para el campo
En plena ventana de cosecha, desde la Sociedad Rural Argentina manifestaron preocupación porque el flete ya representa una porción desproporcionada del costo final del grano. "La guerra en el exterior termina pagándose en el interior del país con menos inversión y más presión sobre los precios de los alimentos", sostuvieron en un comunicado.
Camioneros varados - Camiones - Ruta (4).jpg
Santiago Tagua/ElEditor Mendoza
El Ministerio de Economía intenta mediar entre la necesidad de las petroleras de no perder rentabilidad y la urgencia de contener la inflación. Sin embargo, el margen de maniobra es escaso.
No se descarta que las pizarras de las estaciones de servicio reflejen aumentos en las próximas horas para intentar cerrar la brecha y evitar el drenaje de producto hacia el canal mayorista encubierto.
Mientras tanto, cada noticia que llega desde el frente de batalla en Medio Oriente impacta directamente en el costo de mover un camión por las rutas argentinas. El desafío para el gobierno es evitar que este desajuste energético derive en una parálisis del transporte o en un nuevo salto en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) durante el próximo mes.
La jornada cierra con una tensa calma en las refinerías de Dock Sud y Campana, donde el foco está puesto en la llegada de los próximos cargamentos de combustible importado. La crisis, lejos de ser puramente local, es el reflejo de un mundo en conflicto que vuelve a golpear la puerta de la economía real argentina en el surtidor.