La hegemonía de Cornejo está amenazada por primera vez en diez años a pesar de la debacle peronista
Alfredo Cornejo ve amenazada su hegemonía por primera vez en 10 años.
Alfredo Cornejo ve amenazada su hegemonía por primera vez en 10 años.
La hegemonía de Cornejo está amenazada por primera vez en diez años a pesar de la debacle peronista
La hegemonía de Cornejo está amenazada por primera vez en diez años a pesar de la debacle peronista
Mendoza atraviesa una instancia política inédita en más de una década, cuyas derivaciones tienen potencial para reconfigurar el mapa de poder hacia 2027. Tras una década de dominio absoluto, el liderazgo de Alfredo Cornejo ha encontrado, por primera vez, un contendiente capaz de horadar su blindaje.
No proviene del peronismo, hoy reducido a una expresión testimonial, sino de sus propias filas: Luis Petri, el ministro que devino en diputado y que, bajo el ala de Javier Milei, ha dinamitado la quietud de la política local. Cornejo tuvo éxito en su permanente operación de desgaste del peronismo, que ha caido a su peor momento histórico en la provincia.
Desde 2015, cuando Francisco Pérez entregó los atributos del mando tras ocho años de gestiones peronistas (iniciadas por Celso Jaque), Alfredo Cornejo construyó una hegemonía sin fisuras. Su control sobre el radicalismo y el frente Cambia Mendoza le permitió ser gobernador en dos periodos y digitar cada sucesión con mano de hierro. La oposición, sumida en una crisis de representatividad crónica, no lograba siquiera acercarse a los márgenes de competencia.
Sin embargo, el 2025 marcó un punto de inflexión. El temor de Cornejo a una confrontación directa con la ola violeta de La Libertad Avanza (LLA) lo obligó a una maniobra inédita: ceder la lapicera. Por primera vez en diez años, el caudillo radical no eligió a los candidatos de su lista. Debió aceptar una alianza en la cual la desventaja fue evidente desde el primer día para el gobernador de Mendoza frente a la conducción libertaria.
Luis Petri, quien ya había dado un aviso en las PASO provinciales de 2023 obteniendo un sorpresivo 17,4% de los votos, supo leer el cambio de época. Tras su paso por el Ministerio de Defensa, donde se consolidó como una figura de confianza extrema de Javier Milei y Karina Milei, Petri formalizó su salida de la UCR para afiliarse a LLA.

Su designación como cabeza de lista para las elecciones de medio término fue el "golpe de gracia" a la autonomía de Cornejo. El gobernador se vio en la encrucijada de tener que militar y financiar la campaña de quien, en los hechos, es su potencial verdugo político. La imagen de un Cornejo relegado detrás de las banderas libertarias fue la postal de una capitulación estratégica.
Los resultados del pasado 26 de octubre de 2025 fueron contundentes. La alianza LLA-Cambia Mendoza, traccionada por la figura de Petri, barrió en las urnas obteniendo más del doble de los votos que el peronismo. Pero en el análisis de los pasillos de la Casa de Gobierno, los números no se leyeron como un triunfo compartido, sino como la consolidación de Petri.
Con el 53,6% de los sufragios bajo el brazo, Petri no solo regresó al Congreso como Vicepresidente Segundo de la Cámara de Diputados, sino que regresó a Mendoza con el traje de candidato a gobernador para 2027. El auspicio de Javier Milei le otorga un "poder de fuego" que ningún dirigente mendocino ha tenido en la última década frente a Cornejo.
La hegemonía de Cornejo, que se basó en acotar sistemáticamente a la oposición peronista, hoy se encuentra ante una amenaza interna. La paradoja es total: el radicalismo mendocino es hoy el socio minoritario de una estructura nacional que lo fagocita.

A medida que Cornejo transita la segunda mitad de su mandato (2023-2027), la figura de Petri emerge como el referente natural para quienes buscan una continuidad del modelo de ajuste nacional pero con un liderazgo local renovado. La disputa ya no es ideológica, sino de mando.
Mendoza entra así en un periodo de bicefalia política. Por un lado, la gestión institucional de Cornejo; por el otro, el armado político-territorial de un Petri que ya no pide permiso para sentarse en la mesa principal. El 2027 parece estar más cerca de lo que los almanaques indican, y por primera vez en diez años, el resultado es una incógnita.
2023: El Ascenso Nacional
2024: Modernización y Doctrina

2025: Salto a LLA y Regreso al Congreso