Pasada la medianoche, el recinto del Senado se convirtió en escenario de tensión y expectativa. Funcionarios del Gobierno se hicieron presentes para seguir de cerca la votación del proyecto de Modernización Laboral, en una sesión que se extendió hasta la madrugada y que fue seguida por Javier Milei desde Olivos y por su hermana, Karina Milei, desde un balcón de preferencia en el recinto.
Villarruel dio la bienvenida formal
La vicepresidenta Victoria Villarruel, sonriente y formal, interrumpió el debate antes del último discurso de la noche —a cargo de la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich— para dar la bienvenida a los enviados de Casa Rosada. “Le damos la bienvenida a los miembros del Poder Ejecutivo, la secretaria General de la Presidencia, el jefe de Gabinete, y el ministro del Interior, que nos van a acompañar en esta larga noche de sesión”, expresó, sorprendiendo a más de uno en el recinto.
En el palco, las reacciones fueron diversas. Manuel Adorni esbozó una leve sonrisa, mientras que Diego Santilli dejó ver el cansancio acumulado tras una jornada extensa en el Congreso. Karina Milei, en cambio, mantuvo la seriedad durante toda la velada, apenas concediendo al final un gesto mínimo: un leve asentimiento acompañado de una mueca que no llegó a convertirse en sonrisa. Los aplausos del oficialismo marcaron el reconocimiento a la presencia de los tres.
El gesto frío de Karina Milei
La actitud de Karina Milei no pasó desapercibida. Mientras Villarruel buscaba marcar cercanía con los enviados del Ejecutivo, la hermana del presidente se mantuvo distante, sin devolver el saludo con entusiasmo. Su gesto, más cercano al desaire que a la cortesía, dejó en evidencia las tensiones latentes entre la vicepresidenta y el círculo íntimo del mandatario. En un recinto donde cada gesto político se lee con lupa, la frialdad de Karina fue interpretada como una señal de distancia que contrastó con la cordialidad de Villarruel.
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También estuvieron los Menem
La escena se completó con la presencia de Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, junto al presidente de la bancada libertaria en Diputados, Gabriel Bornoroni, quienes observaron atentos desde la segunda fila. El gesto de Villarruel, inesperado para muchos, abrió interrogantes: ¿se trató de un saludo protocolar o de una sorpresa pública que no tuvo réplica en privado?
La sesión continuó con discursos y debates, pero la irrupción de los funcionarios dejó una postal política que reflejó tanto la tensión como la estrategia del oficialismo en una noche clave para el futuro de la reforma laboral.