Cinco ideas creativas para que niños y niñas conecten con la naturaleza
Cinco actividades para que niños y niñas desarrollen conciencia ambiental y se conecten con la naturaleza desde cualquier ciudad.
Cinco actividades para que niños y niñas desarrollen conciencia ambiental y se conecten con la naturaleza desde cualquier ciudad.
Cinco actividades para que niños y niñas desarrollen conciencia ambiental y se conecten con la naturaleza desde cualquier ciudad.
Cinco actividades para que niños y niñas desarrollen conciencia ambiental y se conecten con la naturaleza desde cualquier ciudad.
En un mundo cada vez más urbanizado, acercar a niños y niñas a la naturaleza puede parecer un reto, pero no es imposible. La comunicadora ambiental Meri Castro sostiene que “sólo se cuida aquello que se conoce” y por eso propone cinco actividades para disfrutar del aire libre y desarrollar sensibilidad ecológica, incluso si se vive en barrios.
Castro explica que el mayor desafío es que “en las ciudades la naturaleza queda oculta o disimulada, y muchas veces pasa inadvertida”. Sin embargo, asegura que crecer entre cemento no impide aprender a observar, respetar y proteger la biodiversidad.
“No se trata de llevar a los niños a una reserva natural todos los fines de semana, sino de encontrar oportunidades en lo cotidiano para que la conexión suceda”, enfatiza.
Reunir hojas, plumas, rocas, semillas o ramas y transformarlas en un collage, mural o escultura efímera es, para Castro, “un clásico que nunca pasa de moda”. Este tipo de propuestas incentivan la creatividad y despiertan curiosidad por los elementos naturales.
Organizar una expedición en plazas o parques para encontrar hojas, flores, piñas o piedras es una aventura que se puede convertir en aprendizaje. “La clave es contar una pequeña historia sobre cada hallazgo, explicando qué función cumple en el ecosistema”, recomienda la autora.
Mirar con atención pájaros, insectos o plantas durante una visita al parque puede convertirse en una visita guiada exprés. Castro sugiere “aprovechar ese momento para hablar de biodiversidad y de la importancia de los esfuerzos por preservarla”.
Llevar bolsas y guantes para recolectar papeles, botellas y envoltorios en un espacio natural cercano es, según la especialista, “una forma muy visual de dimensionar el problema de la basura”. Además, abre el diálogo sobre reducción de residuos y reciclaje.
Llevar servilletas de tela, cubiertos y envases reutilizables no solo reduce la basura, sino que es un ejemplo concreto de hábitos sustentables. “Podemos enseñar sin dar lecciones, simplemente mostrando cómo se hace”, afirma Castro.
La autora también sugiere dedicar momentos para hablar de cambio climático con las infancias, utilizando un lenguaje claro y sin generar miedo.
Como cierre, propone un plan en casa: ver episodios de la serie animada Lina en YouTube y bailar con su banda sonora de siete canciones originales. “El arte y la música también son aliados para la educación ambiental”, concluye.