Desde el medio de transporte hasta el tipo de alojamiento y las actividades que realizamos, cada decisión importa para disminuir la huella de carbono. La clave no está en dejar de viajar, sino en viajar mejor: con criterio, responsabilidad y empatía hacia el medio ambiente.
Según la revista Nature Communications, las emisiones del turismo mundial crecieron un 3,5% anual entre 2009 y 2019. En 2019, el turismo representó el 8,8% del total de emisiones globales de gases de efecto invernadero, principalmente debido a vuelos, servicios asociados a los viajes y el uso de vehículos privados.
Lo primero que se recomienda es minimizar los tiempos de viaje y elegir medios de transporte más sostenibles. Para trayectos cortos o medianos —hasta unos mil kilómetros— conviene priorizar el tren o el colectivo, ya que emiten menos gases contaminantes, son más equilibrados ambientalmente y suelen ser más accesibles económicamente.
Si bien no siempre podremos elegir lo ideal, podemos escoger mejor dentro de lo posible: si volar es la única opción, se sugiere compensar las emisiones generadas, reducir la frecuencia de vuelos y extender la duración de la estadía para disminuir el impacto ambiental diario.
Cómo elegir el alojamiento
Optar por alojamientos comprometidos con la sostenibilidad puede hacer una gran diferencia. Se recomienda buscar establecimientos con certificaciones ambientales reconocidas, como Biosphere, EarthCheck o Travelife, que garantizan prácticas responsables en consumo de energía, uso de agua, gestión de residuos y cuidado del entorno social.
También es recomendable preferir alojamientos pequeños y gestionados localmente, que suelen tener menor impacto ambiental: existen plataformas como Ecobnb que permiten filtrar hospedajes según su impacto ecológico, facilitando así elecciones más conscientes sin renunciar al confort ni a la calidad de la experiencia.
Optar por actividades sostenibles y turismo local
Cuidar el medio ambiente no significa dejar de disfrutar del viaje. El turismo local o de cercanía ofrece experiencias valiosas que muchas veces pasamos por alto, promoviendo un estilo de vida más pausado que invita a redescubrir lo cercano sin prisas.
Algunas recomendaciones para viajar de forma responsable incluyen: consumir productos locales, evitar plásticos de un solo uso, participar en actividades de baja huella ambiental como el ciclismo o el senderismo, visitar reservas naturales de flora y fauna, etc.