La primera empresa recuperada de Mendoza.

Gráficos Asociados: sobrevivió al 2001, los tarifazos y la pandemia y hoy una jueza la quiere rematar

-Gráficos Asociados es un símbolo de lucha cooperativa por gestión de sus empleados

-Lanzaron un S.O.S público para frenar el remate

El Editor Mendoza | Gabriela Valdés
Por Gabriela Valdés
28 de noviembre de 2025 - 07:49

A 22 años de la quiebra de la antigua Litografía Enrique Sanz I.C.A.S.A. y tras dos décadas de gestión ininterrumpida de la planta por parte de sus trabajadores, la Cooperativa Gráficos Asociados, primera empresa recuperada de Mendoza, enfrenta otra vez la posibilidad de un cierre. La jueza Gloria Cortez, a cargo del Segundo Juzgado Concursal, ordenó un nuevo remate del inmueble donde funciona la fábrica. La subasta fue fijada para el 2 de diciembre de 2025, aun cuando todas las deudas están saldadas y existe un sobrante económico superior a los 15 millones de pesos.

Los empleados lanzaron un pedido de auxilio público ante el inminente remate, que consideraron "injusto". "Este nuevo remate constituye un acto de profunda injusticia, que desconoce nuestra trayectoria, el aporte al entramado económico local, y el esfuerzo colectivo que permitió que la empresa no sólo sobreviviera, sino que se consolidara como un actor relevante de la economía social en Mendoza"

El origen: de la quiebra a la autogestión

La historia de Gráficos Asociados está íntimamente ligada a la profunda crisis que atravesó la Argentina en 2001. En febrero de 2003, la incautación de bienes dejó a 25 obreros sin trabajo. Con alta capacitación y larga experiencia gráfica, decidieron hacerse cargo del medio de producción. Apostaron sus subsidios por desempleo como capital inicial y lograron sostener la planta durante todo ese año en condiciones rentables.

En mayo de 2004 constituyeron formalmente la Cooperativa de Trabajo Gráficos Asociados y, en 2005, la Legislatura provincial aprobó la Ley 7348 que los convirtió en la primera empresa recuperada de Mendoza. Desde entonces, la fábrica se transformó en un símbolo de la resistencia cooperativista: una respuesta concreta de los trabajadores frente al derrumbe económico y social que dejó la crisis del 2001, demostrando que la autogestión podía ser viable y digna.

Hoy, diez asociados sostienen la planta con producción gráfica para pymes, cooperativas y organizaciones sociales. Han impulsado capacitaciones en oficios, articulado con la UNCuyo y participado en la construcción de políticas de economía social.

Su recorrido incluye la creación de la Mesa de Empresas Recuperadas de Mendoza, el Foro de Economía Social y la incidencia en la sanción de la Ley 8435, que dio origen al Registro Provincial de Unidades de la Economía Social y Solidaria (RUESyS). Con más de 40 años de oficio acumulado, mantienen la tradición de “gráfica escuela” y el vínculo histórico con el sindicato gráfico.

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La misma jueza que ordenó rematar La Terre

El conflicto se centra en el inmueble de calle Santiago del Estero, frente a Plaza Cobo, último bien dentro del proceso de quiebra. Tras el remate de 2023, la cooperativa canceló todos los créditos verificados y quedó un excedente de 15 millones de pesos sin destino asignado. Pese a ello, la jueza Cortés —la misma que ordenó el remate de otra recuperada, La Terre— rechazó la solicitud de compensación y adjudicación del inmueble, y dispuso una nueva subasta. Los tiempos del trámite también generan sospechas: procesos que suelen tardar un mes se resolvieron en apenas 48 horas.

"Desde el punto de vista jurídico, la cooperativa es tenedora de la hipoteca del inmueble y propietaria de toda la maquinaria, adquirida con el esfuerzo colectivo de sus asociados, a lo que se suma parte del equipamiento obtenido en el remate de 2023", señalaron los empleados.

Dos décadas con los trabajadores al frente

Cintia Mora, una de las trabajadoras de la cooperativa, subrayó: “La planta ha sido sostenible durante dos décadas casi sin apoyo estatal, produciendo etiquetas, cajas y trabajos para pymes, organizaciones sociales y grandes empresas. Siempre han estado al servicio de la economía social”.

Sobre la aceleración del proceso, advirtió: “Existen mecanismos formales para que la cooperativa acceda a la propiedad definitiva. Lo que está faltando es decisión de quienes toman estas resoluciones”. Y agregó: “Es indignante porque no hay acreedores reclamando nada. Todo está saldado hace tiempo. El edificio está en pie gracias al mantenimiento que ha hecho la cooperativa estos 22 años. El remate beneficia solo al martillero, a La Liga y a quienes siguen cobrando honorarios, perjudicando a diez familias que llevan dos décadas sosteniendo su trabajo”.

Mora detalló a ElEditor Mendoza la amplitud de la producción: “Es una gráfica: imprimen etiquetas y cajas para vinos, empaques de fruta, chocolaterías, fábricas de salsa de tomates. Hacen talonarios, libros de actas para el gobierno provincial, calcomanías, folletos, cuadernillos. Incluso durante muchos años imprimieron las boletas para las elecciones”.

El rol de los compradores "habituales"

La cooperativa denunció que detrás del remate se visualiza la presencia de “La Liga”, un grupo de compradores recurrentes en subastas judiciales que adquiere bienes a precios bajos para especular comercialmente. La base fijada para esta subasta es de 100 millones de pesos, una cifra inalcanzable para los trabajadores.

Más allá de lo jurídico, el conflicto expone una evidente contradicción: una cooperativa que canceló todas sus deudas y que sostiene producción y empleo desde hace 22 años, enfrenta la amenaza de perder su espacio de trabajo.

Los trabajadores piden la suspensión inmediata del remate y reconocimiento del derecho a conservar el inmueble como condición indispensable para continuar la actividad. Lo que está en juego no es sólo un edificio, sino la supervivencia de un proyecto colectivo que encarna dignidad laboral, economía social y memoria de lucha.

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