Histórico cambio en Mendoza: los padres serán responsables por casos de bullying en las escuelas
Los cambios que para más Seguridad en las escuelas. Imagen IlustrativaSantiago Tagua/ElEditor Mendoza
Los cambios que para más Seguridad en las escuelas. Imagen IlustrativaSantiago Tagua/ElEditor Mendoza
Los cambios que para más Seguridad en las escuelas. Imagen IlustrativaSantiago Tagua/ElEditor Mendoza
Los cambios que para más Seguridad en las escuelas. Imagen IlustrativaSantiago Tagua/ElEditor Mendoza
La Cámara de Diputados dio sanción final al proyecto del Poder Ejecutivo que incorpora la responsabilidad parental en situaciones de acoso escolar o bullying dentro del Código Contravencional de Mendoza. La iniciativa busca establecer un procedimiento progresivo para abordar este tipo de violencia que afecta a miles de estudiantes.
Desde los fundamentos del proyecto, se advierte que el bullying “es una problemática social grave con consecuencias devastadoras para las víctimas, que pueden sufrir daños psicológicos, emocionales y físicos”. Si bien se reconoce que las escuelas cumplen un rol central en la prevención, el documento remarca que la primera responsabilidad recae sobre los padres o tutores “en educar y supervisar a los hijos”.
Uno de los pilares de la nueva normativa es el principio de “Responsabilidad parental y tutelar”. Este enfoque apunta a que los adultos responsables sean corresponsables del accionar de los niños, niñas y adolescentes, promoviendo así una participación más activa en la prevención y resolución de conflictos.
El proyecto sostiene que los padres tienen un deber indelegable de cuidado y supervisión, por lo que su involucramiento es esencial para frenar conductas agresivas que pueden escalar con el tiempo.
La normativa aprobada no busca centrarse en el castigo, sino en la prevención y la educación. Bajo el principio de “enfoque educativo y preventivo”, las medidas previstas apuntan a generar conciencia y brindar herramientas concretas a las familias para acompañar adecuadamente a sus hijos y evitar situaciones de violencia.
La meta es “romper el ciclo de violencia desde el hogar y la familia”, fomentando entornos más saludables para el desarrollo emocional y social de los estudiantes.
Otro de los principios centrales es la “Protección de las víctimas”. Al responsabilizar legalmente a los adultos, se espera que exista una intervención más rápida y efectiva que ponga fin a las agresiones y garantice un ambiente seguro para toda la comunidad escolar.