Adiós, vaquero.

Tras nadar 4.000 km, finalizó el seguimiento satelital del tortugo Jorge

El monitoreo satelital del tortugo concluyó después de 109 días. Jorge migró desde Mendoza hasta Brasil. Fue un caso único en conservación marina. ¿Qué pasó?

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
4 de agosto de 2025 - 20:14

El tortugo Jorge fue liberado al mar en abril tras más de 40 años en cautiverio. Rehabilitado en Mendoza y monitoreado vía satélite, recorrió cerca de 4.000 kilómetros hasta alcanzar las aguas cálidas de Brasil. Su viaje es considerado un hito en conservación marina y deja una valiosa huella científica para futuras investigaciones.

El corte de señal es habitual en este tipo de dispositivos. Puede deberse al agotamiento de la batería, al biofouling (organismos marinos que se adhieren al equipo) o simplemente al desgaste por el entorno marino. En ningún caso representa una señal negativa sobre el estado de salud del tortugo.

Una travesía que comenzó en Mendoza y terminó en el mar

No fue un caso más. Jorge pasó más de cuatro décadas en cautiverio hasta que un trabajo interdisciplinario, liderado por el equipo del CONICET, especialistas en fauna marina, veterinarios y la Ciudad de Mendoza, hizo posible su liberación.

El 11 de abril de 2025, Jorge fue devuelto al mar equipado con un rastreador satelital SPOT-6. Durante 109 días se reportaron sus movimientos, confirmando que se dirigía hacia el norte, en una migración considerada típica para los machos adultos de su especie, la tortuga verde (Chelonia mydas). A diferencia de las hembras, los machos no vuelven a tierra para anidar, por lo que su comportamiento en mar abierto es más difícil de documentar.

Gracias a esta experiencia, Jorge se convirtió en el primer tortugo rehabilitado en Mendoza que fue monitoreado con éxito tras su regreso al océano. Recorrió entre 3.500 y 4.000 km, hasta llegar a la bahía de Guanabara, en Brasil, donde el transmisor emitió su última señal el 29 de julio.

Conservación marina, ciencia y una historia con impacto humano

La doctora Mariela Dassis, bióloga e investigadora del CONICET, fue una de las voces que siguió de cerca el monitoreo. “Jorge logró orientarse, buscar aguas cálidas y mostrar patrones esperables. Todo indica que realizó una migración saludable y exitosa. El transmisor podía dejar de emitir en cualquier momento, pero el objetivo ya estaba cumplido”, afirmó.

Pero el verdadero valor de esta experiencia va más allá del dispositivo. Durante más de tres años, Jorge fue preparado para volver al mar con cuidados veterinarios, entrenamientos, simulaciones y una rehabilitación que unió ciencia, gestión pública y compromiso ciudadano.

Su caso no solo emocionó a miles de mendocinos y amantes de la fauna marina, sino que también se transformó en un aporte concreto al conocimiento científico sobre una especie clave en los ecosistemas oceánicos.

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