A dos semanas de la reinserción del tortugo Jorge en aguas del Atlántico argentino, el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, mantuvo un encuentro virtual con las biólogas Mariela Dassis y Laura Prosdocimi, responsables del monitoreo satelital del animal.
El seguimiento indica que Jorge se encuentra en excelente estado de salud y actualmente nada frente a las costas de Uruguay, cerca de Piriápolis.
Desde su liberación, Jorge ya recorrió más de 470 kilómetros, un comportamiento que los especialistas consideran absolutamente normal para su especie, la Caretta caretta (tortuga cabezona).
“Fue un proceso de aproximadamente dos años de preparación. Agradezco profundamente a los profesionales involucrados y a la comunidad mendocina por el apoyo”, destacó el intendente durante el encuentro, que fue transmitido con la presencia de la prensa.
Tecnología y ciencia al servicio de la conservación
Antes de ser liberado, a Jorge se le colocó un transmisor satelital sobre su caparazón. Este dispositivo, adquirido por la Ciudad de Mendoza, permite monitorear su desplazamiento, comportamiento y adaptación al ambiente marino.
Las biólogas explicaron que el rastreador, provisto por la empresa francesa Argos, trabaja con el efecto Doppler y transmite datos cada tres horas, brindando información precisa sobre su ubicación (con un margen de error menor a 150 metros), profundidad de nado, temperatura del agua y corrientes marinas.
“Jorge está mostrando un comportamiento esperado. Se orienta bien, se alimenta, descansa, y sigue un rumbo coherente con la época del año: hacia el norte, posiblemente rumbo a Brasil”, explicó Prosdocimi.
Además, se resaltó el valor científico del monitoreo, ya que Jorge es un macho adulto, un perfil menos estudiado que el de las hembras, lo que permitirá enriquecer los conocimientos sobre esta especie en peligro de extinción.
Los riesgos a los que se enfrenta el tortugo
Las especialistas mencionaron que, aunque Jorge no tiene depredadores naturales en la zona, las flotas pesqueras representan un riesgo potencial. Sin embargo, hasta el momento no se han registrado incidentes.
El rastreador tiene una vida útil estimada entre cuatro y ocho meses, dependiendo del uso que haga el animal del dispositivo. El monitoreo podría interrumpirse por desgaste, daños físicos o acumulación de organismos sobre el sensor. Aun así, esto no implicaría un problema para Jorge, sino simplemente el final del monitoreo.
Jorge fue reinsertado como parte del proceso de transformación del ex Acuario Municipal, cerrado en 2021. La gestión incluyó su traslado al Centro de Rehabilitación de Fauna Marina en Mar del Plata, su recuperación y la preparación para su regreso al mar.