La madrugada del Año Nuevo no solo dejó festejos, sino también un registro audiovisual que oscila entre el absurdo y la alarma social. El Ministerio de Justicia y Seguridad porteño difundió un video que compila las respuestas más creativas -y preocupantes- de aquellos que intentaron eludir la sanción tras dar positivo de alcoholemia.
Durante la jornada se realizaron más de cinco mil controles de alcoholemia, una cifra récord que busca disuadir la conducción bajo efectos de sustancias en una de las noches más críticas del año. A pesar del despliegue, las autoridades confirmaron una noticia alentadora: la tasa de positividad mostró un descenso respecto al año anterior, con 38 licencias de conducir retenidas. No obstante, el comportamiento de quienes no superaron la prueba sigue asombrando a los agentes de Tránsito por su falta de conciencia.
De la supuesta falta de un pulmón a los "20 pejerreyes"
El archivo viralizado en las últimas horas muestra situaciones donde la inventiva del infractor parece no tener límites ante la inminente pérdida del vehículo y el acarreo.
El caso del joven que alegó capacidad respiratoria reducida
Uno de los momentos más comentados en redes sociales se vivió cuando un joven conductor intentó evitar el test alegando problemas médicos extremos. “Me operaron en abril del pulmón y me falta uno, así que estoy con capacidad reducida”, explicó al oficial con tono de lamento. Ante la excusa, el agente le solicitó descender del rodado para "tener más caudal de aire" y realizar el soplido de pie. El resultado fue inapelable: 0,62 g/l de alcohol en sangre, superando el límite permitido para conductores particulares.
Sinceridad brutal: el conductor que entregó el auto antes de soplar
En el otro extremo de la escala, los nervios traicionaron a un hombre que, antes de acercarse a la pipeta, decidió confesar su estado sin vueltas. "Tengo los 20 pejerreyes ahí y ya sé que ya está, sáquenme el auto", lanzó resignado ante la mirada de los oficiales. La prueba confirmó sus sospechas: 1,75 g/l, casi cuatro veces el límite legal, convirtiéndose en uno de los valores más altos registrados en la madrugada.
Negligencia al límite: manejaba con casi 1 gramo de alcohol y un bebé a bordo
El episodio más sombrío del reporte involucra a una mujer que circulaba con su hijo lactante en el asiento trasero. Tras admitir haber brindado con "fresita", el test arrojó 0,97 g/l. Ante el reproche del agente sobre el riesgo de vida para el menor, la conductora ensayó una justificación de emergencia sanitaria: “Lo sé, pero mi hija se rompió el brazo durante la cena”. La explicación no impidió el secuestro del vehículo ni el inicio de las actuaciones correspondientes por poner en riesgo la integridad de un tercero.
Estadísticas que marcan una tendencia de mayor control
Más allá de los casos particulares que alimentan el archivo viral, las autoridades destacan que el endurecimiento de las penas y la visibilidad de estos operativos están logrando un cambio cultural gradual.
- Controles totales: 5.000+ realizados en puntos móviles y fijos.
- Licencias retenidas: 38 (con inhabilitación inmediata).
- Sanciones 2026: Las multas por alcoholemia positiva han escalado proporcionalmente al valor de la Unidad Fija, buscando un efecto disuasorio real.
La retención de la licencia por un mínimo de dos meses y el costo del acarreo parecen ser, por ahora, las únicas herramientas efectivas para frenar la imprudencia en las calles porteñas.