Vaca Muerta: el avance criollo sobre las transnacionales es un escudo contra el efecto Venezuela
- Vaca Muerta sería tomada por compañías extranjeras, se sospechó al inicio de la explotación.
- Una década después, son argentinos los que marcan el rumbo.
PorJavier Polvani
4 de enero de 2026 - 20:45
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El dominio argentino en Vaca Muerta actúa de blindaje contra el efecto Venezuela.
El retiro de grandes multinacionales entre 2024 y 2025 consolidó eldominio argentino sobre la producción de Vaca Muerta. En su momento este comportamiento preocupó a sectores del mercado y alimento los discursos políticos opositores, pero ahora actúa como un blindaje contra el efecto Venezuela, ya que su dependencia de las grandes operadoras globales es marginal.
El destino de Vaca Muerta está en manos argentinas a esta altura del proceso de explotación, que empezó hace poco más de una década y se aceleró hasta romper todos los récords tras el golpe de la cuarentena por la pandemia. Gracias a eso, los riesgos frente a los coletazos de la intervención militar de Trump en Venezuela son más acotados que en un escenario con mayor dependencia de las operaciones de las multinacionales. Distinta es la situación para los bloque mendocinos de la formación neuquina, que están lejos de la producción masiva y la crisis los aleja de los inversores.
Sin la conmoción por Venezuela, grandes compañías como ExxonMobil y Petronas consideraron que había mejores negocios con hidrocarburos en otras latitudes. Las decisiones de las transnacionales contemplan negocios en todo el planeta, mientras que las compañías argentinas con más participación en la producción actual de la roca nacional tienen su suerte atada al desempeño del esquisto nacional más que a las posibilidades de emigrar en busca de yacimientos más eficientes en otro país o continente.
Si bien entre las petroleras bajo el mando de empresarios criollos hay algunas de gran tamaño y con operaciones en el exterior, su expansión no se compara con las líderes mundiales, ente las que se anotan las estadounidenses Exxon y Chevron. La última fue responsable junto a YPF de la primera explotación comercial desarrollada en la formación neuquina. A diferencia de Exxon, Chevron conserva activos ricos en Vaca Muerta y tiene planes para crecer. Aunque ahora, revisará todo, puesto que es la nave insignia del plan de la administración Trump para capturar la renta del petróleo de Venezuela.
vaca muerta ypf
La intervención militar a Venezuela, que posee una de las mayores reservas de petróleo del mundo, sacudió los tableros de control desde Houston hasta Londres:. Sin embargo, en los despachos de las petrolera argentinas de Vaca Muerta, la tensión inicial ha dado paso a un análisis pragmático. La tesis que circula entre los ejecutivos petroleros es que Vaca Muerta está hoy más blindada que nunca frente a la competencia de capitales, paradójicamente, gracias a la salida de las supermajors internacionales ocurrida en los últimos dos años.
Si este escenario hubiese ocurrido en 2023, la alarma sería roja. Pero al 4 de enero de 2026, la estructura de propiedad de la formación shale argentina ha mutado. El proceso de "nacionalización de facto" —impulsado por la compra de activos de empresas como ExxonMobil y TotalEnergies por parte de gigantes locales como Pluspetrol, YPF y Vista Energy— funciona hoy como un "cortafuegos" ante la Doctrina Trump.
El mapa de poder
Durante el bienio 2024-2026, el mercado argentino atestiguó un repliegue estratégico de las casas matrices internacionales. El caso más emblemático, finalizado a fines de 2025, fue la venta de las áreas de ExxonMobil a Pluspetrol por US$ 1.700 millones. La petrolera estadounidense, que había desarrollado joyas geológicas como Bajo del Choique, optó por concentrar sus dólares en Guyana y el Permian Basin.
"Si Exxon todavía operara esos bloques hoy, la orden desde Texas sería clara: congelar Neuquén y redirigir el Capex (inversión de capital) a la reconstrucción de Venezuela, donde Trump les ha prometido el oro y el moro", explica un consultor del sector.
Al pasar esos activos a manos de Pluspetrol, o como ocurrió con la venta de la participación de TotalEnergies a YPF en bloques clave, la decisión de inversión se "nacionalizó". El capital de Vista Energy, dirigida por Miguel Galuccio, o de Tecpetrol, del grupo Techint, no tiene incentivos para emigrar al Caribe. Su destino está atado al éxito de la cuenca neuquina. La llamada "nacionalización de mercado" ha reducido la dependencia de las decisiones tomadas en directorios de París o Estados Unidos.
El factor Trump y la competencia por el capital
La retórica del presidente Donald Trump no deja lugar a dudas. Su intención de utilizar a las "Big Oil" —como Chevron, ConocoPhillips y la propia Exxon— para reconstruir la infraestructura venezolana implica una presión política y fiscal masiva sobre estas compañías.
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YPf y otras tres petroleras firmaron un convenio para exportar crudo de Vaca Muerta a Chile.
La industria venezolana, devastada y produciendo apenas 1 millón de barriles diarios, requiere inyecciones de capital superiores a los US$ 100.000 millones. En un mundo de presupuestos finitos, la competencia por los fondos de las multinacionales será feroz. Aquí es donde Argentina podría haber perdido terreno si su matriz siguiera dominada por extranjeros. Sin embargo, los "campeones nacionales" que hoy dominan el shale oil argentino operan con una lógica regional que los aísla de las presiones de la Casa Blanca.
Crudo liviano vs. extrapesado
Más allá de la geopolítica, la geología juega a favor de Vaca Muerta. El mercado sabe que la recuperación venezolana será lenta y tortuosa debido al deterioro de los mejoradores de crudo en la Faja del Orinoco.
El crudo venezolano es extrapesado (API menor a 10), complejo y costoso de refinar, mientras que el shale de Neuquén es liviano y de ciclo corto, ideal para una monetización rápida. Aunque la apertura de Venezuela bajo tutela norteamericana genera ruido en los mercados de futuros, la realidad técnica indica que ambos crudos abastecen necesidades diferentes.
En este amanecer de 2026, la Argentina se encuentra ante una paradoja: la retirada de los gigantes globales, que en su momento fue leída con preocupación, hoy se revela como la mejor defensa de la soberanía energética. Mientras Washington mira hacia Caracas, Vaca Muerta sigue bombeando, sostenida por capitales que no tienen otro lugar a donde ir.