La recesión golpea fuerte.

Carta de empresarios mendocinos a Cornejo: apoyaron el ajuste, lo pagan caro y exigen salvataje estatal

Cámaras de empresarios industriales y pymes sienten el impacto del plan económico. Le reclaman a Cornejo rebaja de impuestos y más ajuste a otros sectores.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
23 de abril de 2026 - 11:45

La carta enviada por más de una veintena de cámaras empresariales al gobernador Alfredo Cornejo expone con crudeza una paradoja que atraviesa al sector privado mendocino: los mismos dirigentes que respaldaron, y respaldan, el plan de ajuste impulsado por Javier Milei y acompañado por el mandatario provincial, hoy sienten en carne propia el impacto de esas políticas en sus arcas. Los empresarios propusieron una receta que combina rebaja de impuestos para sus empresas, acceso al crédito y profundizar el ajuste en otros sectores de la sociedad.

El diagnóstico de las cámaras sobre la destrucción de la industria

El documento, firmado por representantes de la Unión Industrial de Mendoza (UIM), la Federación Económica de Mendoza (FEM), la Unión Comercial e Industria de Mendoza (UCIM), la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (ACOVI), Unión Vitivinícola Argentina (UVA), la Asociación de Viñateros, la Cámara de Fruta Industrializada (CAFIM) y cámaras de comercio, turismo y servicios, describe un escenario de “alta complejidad” para las PyMEs. La recesión, la presión fiscal, la falta de crédito y el aumento de costos configuran un panorama que amenaza la sostenibilidad del entramado productivo provincial.

“El actual marco de recesión, la elevada presión fiscal, las restricciones en el acceso al crédito… comprometen seriamente la sostenibilidad del entramado productivo mendocino”, advierten los empresarios.

La receta: alivio para unos, ajuste para otros

Entre las medidas sugeridas figuran la reducción del gasto público estructural, la disminución de impuestos sobre la energía, la postergación de embargos y ejecuciones fiscales, y la priorización de obras de pequeña escala. En otras palabras, un paquete de alivio dirigido casi exclusivamente a las empresas, que implicaría profundizar el ajuste en áreas donde el Estado destina la mayor parte de sus recursos: salarios de empleados públicos, programas sociales y servicios básicos.

El pedido de “revisión y reducción del gasto público” es, quizás, el punto más revelador. En un contexto donde Nación ya recortó transferencias y paralizó la obra pública, los empresarios mendocinos reclaman que la provincia avance aún más en esa dirección. La lógica es: menos gasto estatal, menos presión impositiva sobre el sector privado.

El ajuste impacta en las pymes

La carta también insiste en la necesidad de facilitar el acceso al financiamiento productivo y en la adhesión al Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI), un esquema diseñado para atraer capitales privados. En este punto, la propuesta se alinea con la visión liberal del gobierno nacional: menos Estado, más mercado. Sin embargo, la paradoja vuelve a aparecer. El mismo sector que celebró la disciplina fiscal y la reducción del déficit ahora reclama créditos blandos y subsidios energéticos, es decir, mecanismos de asistencia estatal.

El trasfondo político de la carta

Durante la campaña y los primeros meses de gestión, Javier Milei encontró en las cámaras empresariales un aliado clave para legitimar su programa de ajuste. Alfredo Cornejo, a su vez, se mostró como un gobernador alineado con esa estrategia desde el minuto uno, defendiendo la necesidad de “ordenar las cuentas” y “achicar el Estado”. Hoy, los empresarios que aplaudieron ese discurso se enfrentan a la contracara: caída del consumo, retracción de la actividad y capacidad instalada ociosa. La respuesta es pedir un ajuste selectivo, que alivie sus costos pero mantenga la austeridad en el resto.

Ajuste sectorial y desigualdades

La propuesta de priorizar obras de pequeña escala con “rápido derrame en la economía local” también refleja esa lógica. No se trata de reactivar grandes proyectos de infraestructura —que beneficiarían a la comunidad en su conjunto— sino de obras menores que generen empleo inmediato y sostengan la actividad de las empresas constructoras. Una mirada sectorial que, nuevamente, traslada el costo a otros ámbitos.

El ajuste que apoyaron como condición para “ordenar la economía” ahora golpea sus balances. Y la salida que plantean, lejos de cuestionar el modelo, busca profundizarlo trasladando el peso al gasto social.

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