Uno de los combates más esperados de la Ultimate Fighting Championship (UFC) se esta gestando. Es que Islam Makhachev e Ilia Topuria expresaron públicamente su interés en enfrentarse para definir quién es el verdadero número uno del ranking libra por libra (P4P) de la especialidad.
Aunque Dana White aún no lo confirmó oficialmente, las palabras del propio Makhachev encendieron la expectativa entre los fanáticos: "Pelearemos por el puesto número uno del ranking", afirmó el daguestaní, ex campeón de peso ligero y uno de los luchadores más dominantes de la última década.
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Del otro lado, Topuria atraviesa su mejor momento. Invicto con un récord de 17-0, el español de raíces georgianas viene de destronar a Makhachev del primer puesto del P4P tras su consagración en UFC 317. Con un estilo agresivo, seis nocauts en nueve peleas dentro de la compañía y un carisma arrollador, El Matador se consolidó como una de las principales caras de la organización a nivel mundial.
Cuándo y donde sería la pelea
Desde su entorno ya anticiparon que Topuria volvería a competir antes de que finalice el año, posiblemente en una defensa de su cinturón. Entre los nombres que suenan como posibles rivales aparecen Justin Gaethje, Arman Tsarukyan y hasta el mediático Paddy Pimblett, aunque no hay confirmaciones oficiales.
Mientras tanto, Makhachev (27-1) sorprendió a todos al dejar vacante el cinturón de peso ligero, su categoría natural, para ir en busca de una nueva corona: la del peso wélter, actualmente en manos del australiano Jack Della Maddalena. El enfrentamiento podría darse en el UFC 322, previsto para noviembre en Nueva York. “Ya casi estamos de acuerdo en todo. Hay un 90% de posibilidades de que la pelea sea en noviembre”, señaló el ruso, que mantiene un récord impecable en la organización, con 17 triunfos y apenas una derrota.
Un choque de estilos... y de reinados
Un posible cruce entre ambos no solo enfrentaría a dos estilos muy distintos -el poder de nocaut y la explosividad del español frente al grappling sofocante del daguestaní-, sino que también pondría en juego algo más simbólico: el liderazgo absoluto dentro de la UFC. La organización, el público y los propios luchadores saben que no se trata solo de un combate por un cinturón, sino de una batalla por el reinado total en el mundo de las artes marciales mixtas.