La Fórmula 1 está de regreso y este fin de semana se disputará el cápitulo 17 de la temporada. Franco Colapinto tendrá una prueba complicada este domingo cuando dispute el Gran Premio de Azerbaiyán, una de las citas más exigentes y espectaculares del campeonato.
El trazado urbano de Bakú, con sus 6.003 kilómetros de extensión, se posiciona como uno de los circuitos más largos de la historia de la categoría. El piloto de Alpine ya conoce la pista: en la temporada anterior logró sumar puntos cuando defendía los colores de la escudería Williams, por lo que llega con confianza, aunque consciente de las dificultades que lo esperan.
Una de las secciones más icónicas del circuito es la denominada “curva del castillo”, un angosto callejón de apenas 7,6 metros de ancho. Allí resulta prácticamente imposible intentar un sobrepaso y los pilotos deben ingresar casi en diagonal para mantener la velocidad, que ronda los 100 kilómetros por hora en ese punto.
Los desafíos del circuito de Bakú
El diseño del trazado, obra del reconocido arquitecto Hermann Tilke, combina largas rectas de altísima velocidad con sectores técnicos que exigen precisión quirúrgica y máxima concentración. La recta principal, paralela al Mar Caspio, es una de las más extensas del campeonato y permite que los monoplazas superen los 350 km/h, generando intensos duelos rueda a rueda.