En el corazón del paddock de Suzuka, Franco Colapinto no se olvida de dónde viene. El piloto de Pilar, que llega con el envión de haber sumado para Alpine en China, se sentó en la conferencia y, ante la pregunta que desvela a todo un país, eligió la sinceridad: "Sería genial. Es algo que siempre he querido hacer".
La mirada de Colapinto: el sueño vs. la realidad contractual
Aunque las negociaciones para que el Alpine de F1 gire en las calles porteñas el 19 o 26 de abril están avanzadas, Colapinto prefirió jugar con las cartas pegadas al pecho. El pibe de 22 años sabe que, en este nivel, un anuncio apresurado puede tirar abajo meses de gestión entre Enstone y los patrocinadores argentinos.
"No creo que haya nada confirmado ni cerca de serlo", disparó Franco, intentando bajarle los decibeles a la expectativa desmedida, aunque inmediatamente dejó la puerta abierta: "Es un sueño que he tenido desde que entré en la F1. Me gustaría mucho que esto se hiciera realidad". Sus palabras denotan esa mezcla de profesionalismo técnico y la pasión de quien sabe que hace 25 años Argentina no vive algo igual.
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El mensaje para el "fandom" argentino
Lo que más conmovió del testimonio de Franco en Japón fue el reconocimiento al esfuerzo de sus seguidores. El piloto es consciente de que la situación económica y la distancia geográfica hacen que ver un Gran Premio sea un lujo inalcanzable para la mayoría. "Sé que es muy difícil para ellos venir a las carreras. Es un gran esfuerzo y un sacrificio, así que poder llevar un coche allí para que lo disfruten sería increíble", confesó Colapinto.
Esta empatía es la que lo transformó en un fenómeno de masas. Franco no solo quiere acelerar el monoplaza; quiere devolverle algo a la gente que lo banca desde la F3. Para él, la exhibición no es un evento comercial, es un acto de justicia para la hinchada más fiel del calendario.
Entre los puntos de China y el desafío de Suzuka
Más allá de los rumores de pasillo y las gestiones porteñas, Colapinto llega a Japón con el pecho inflado. El 10° puesto en Shanghái fue el bálsamo que necesitaba el equipo francés tras un inicio de temporada complejo. "Estaba buscando esos puntos desde hace mucho tiempo. Fue positivo ver el rendimiento y saber que podemos pelear con los equipos grandes", analizó.
Para este fin de semana en el mítico trazado de Suzuka, Franco es cauto pero optimista. Con los cambios técnicos de este 2026, el circuito japonés es una incógnita para todos. "Nadie realmente sabe cómo va a ser", admitió, aunque dejó claro que el auto dio pasos adelante y hoy se siente mucho más competitivo para dar "ese pequeño extra". El futuro inmediato de Colapinto está en las eses de Suzuka, pero su cabeza —y su corazón— parecen estar un ratito en Buenos Aires. La pelota ahora está del lado de Alpine.