Recuerdo.

El partido de fútbol que frenó la Primera Guerra Mundial: la increíble historia de la Tregua de Navidad

- La ocurrido es el más poderoso acto de la humanidad

- Durante unas horas, la guerra no existió. Solo hubo hombres, una pelota y un deseo de paz

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
24 de diciembre de 2025 - 13:30

Existen gestos que desafían la lógica del horror, y lo ocurrido en la Navidad de 1914 es el más sorprendente de la historia bélica moderna. En plena Primera Guerra Mundial, cuando el conflicto cumplía cinco meses y la esperanza de una "guerra corta" se desvanecía, ocurrió lo impensable: el fútbol silenció los fusiles.

De villancicos a un alto al fuego espontáneo

Todo comenzó la noche del 24 de diciembre en el frente de Flandes (Bélgica). Los soldados alemanes empezaron a decorar sus trincheras con velas y pequeños árboles que les habían enviado desde la retaguardia. De repente, el silencio fue interrumpido por villancicos cantados en alemán.

Desde el otro lado, a pocos metros, los soldados británicos respondieron cantando en su idioma. Lo que empezó como un duelo de canciones terminó en un diálogo. Los saludos cordiales cruzaron la "tierra de nadie" -el espacio mortal entre trincheras- y los hombres que horas antes intentaban matarse, comenzaron a caminar hacia el centro del campo, desarmados.

Embed - ► LA TREGUA DE NAVIDAD DE 1914 Edición Especial

El fútbol como lenguaje universal

Lo que siguió fue un acto de humanidad sin precedentes. Miles de soldados intercambiaron cigarrillos, compartieron raciones de comida y mostraron fotos de sus familias. Pero el hecho que quedó grabado para siempre fue el partido de fútbol.

Se improvisaron arcos con gorros y abrigos. Los registros históricos y cartas enviadas por los propios combatientes relatan que se disputaron varios partidos. El más famoso de ellos registra un triunfo por 3-2 de los alemanes sobre los británicos. En ese momento, no importaba el resultado, sino el hecho de que una pelota de tiento había logrado lo que la diplomacia no pudo: una tregua total.

  • Dato Curioso: en 2014, para conmemorar el centenario de este hecho, la UEFA inauguró un monumento en Ploegsteert, Bélgica, que consiste en una escultura de una pelota de fútbol oxidada sobre un obús de artillería, recordando el lugar exacto donde los soldados jugaron aquel día.

Un legado de 111 años

Aquel paréntesis de paz no fue autorizado por los altos mandos, quienes más tarde prohibieron estrictamente que estos actos se repitieran. Sin embargo, hoy, 111 años después, la Tregua de Navidad sigue siendo el recordatorio más poderoso de que la humanidad siempre encuentra un lugar para florecer. Durante unas pocas horas, la guerra no existió. Solo hubo hombres, una pelota y un deseo compartido de paz bajo el cielo de Nochebuena.

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