La Fórmula 1 acaba de encender los motores de la política. Mientras los equipos ultiman detalles para el desembarco de la nueva era reglamentaria en 2026, estalló una bomba técnica que tiene a Mercedes en el centro de una cacería de brujas.
- Los rivales están convencidos de que las flechas de plata encontraron una "avivada" en el diseño
- La FIA emitió un comunicado con una inmediata decisión
La Fórmula 1 acaba de encender los motores de la política. Mientras los equipos ultiman detalles para el desembarco de la nueva era reglamentaria en 2026, estalló una bomba técnica que tiene a Mercedes en el centro de una cacería de brujas.
Los rivales están convencidos de que las flechas de plata encontraron una "avivada" en el diseño de sus unidades de potencia para ganar caballos de fuerza extra de forma ilegal, y la FIA lanzó una votación de emergencia para frenarlos antes de que sea tarde.
El conflicto no es menor: se trata de la relación de compresión de los nuevos motores. El reglamento 2026 es tajante y exige un límite de 16:1. Sin embargo, ingenieros de Audi y Ferrari detectaron que Mercedes diseñó un motor que cumple la norma en frío, pero que mediante la expansión térmica de sus materiales, alcanza los 18:1 cuando el monoplaza está en plena carrera.
Es una jugada maestra de ingeniería: el motor "se estira" con el calor y entrega una potencia superior a la permitida en los papeles. Los rivales denuncian que medir el motor a temperatura ambiente (como se hace hoy) es un anacronismo que Mercedes está aprovechando para sacar una ventaja que podría liquidar el campeonato 2026 antes de la primera carrera en Australia.
La FIA no quiso esperar a que el escándalo pase a mayores. En las últimas horas, se envió una propuesta a los cinco fabricantes de motores (Mercedes, Ferrari, Audi, Red Bull Ford y Honda) para votar un cambio de regla inmediato. La idea es que, a partir del 1 de agosto, los motores se midan obligatoriamente a 130°C, una temperatura representativa de funcionamiento.
Para que esta modificación se apruebe, se necesita una mayoría cualificada de cuatro fabricantes más el aval de la FIA y la FOM. Si el bloque opositor logra imponerse, Mercedes y sus clientes -McLaren, Williams y Alpine- se verán obligados a rediseñar piezas críticas de sus motores, lo que podría afectar seriamente su fiabilidad y rendimiento inicial.
Desde el bando de los señalados, intentan bajarle el precio a la polémica. James Vowles, jefe de Williams, fue tajante: "Creo que hay un malentendido sobre la importancia de esto. Para mí es solo ruido y desaparecerá en las próximas 48 horas".
Sin embargo, en Red Bull no opinan lo mismo. Laurent Mekies disparó directo al corazón del conflicto: "No es ruido, queremos claridad sobre lo que se puede hacer y lo que no". La tensión es total porque cualquier mínima ventaja en este nuevo ciclo reglamentario puede significar años de dominio absoluto, tal como ocurrió en 2014.
La jugada de la FIA busca evitar que la F1 2026 nazca con una polémica legal que termine en los tribunales. Si Mercedes logra salvar su diseño, podríamos estar ante el inicio de otra era de superioridad aplastante. Si pierde la votación, el tablero se patea por completo y la paridad volverá a ser la protagonista.