La decisión de Renault de abandonar el desarrollo de motores propios para la Fórmula 1 a partir del reglamento técnico de 2026 y optar por unidades de potencia Mercedes para Alpine desató una fuerte controversia política en Francia, con epicentro en la histórica planta de Viry-Châtillon, cuna de los motores en la máxima categoría.
El alcalde de esa localidad, Jean-Marie Vilain, acusó públicamente al grupo Renault de “mentiras y traición”, al sostener que la compañía estaría incumpliendo compromisos asumidos previamente para reconvertir el complejo industrial tras el cierre del programa de motores de F1.
Según el edil, la automotriz habría dado marcha atrás con un acuerdo que preveía transformar la planta en un centro de tecnología de punta, orientado a proyectos estratégicos como el hidrógeno, las baterías y nuevas soluciones energéticas.
La polémica escaló luego de que Vilain afirmara, a través de una publicación en redes sociales y un video dirigido a la comunidad, que la empresa formalizará la renuncia a esos compromisos durante la sesión del Comité Social y Económico (CSE) prevista para el próximo 12 de febrero.
“Mi estupefacción es tan grande como mi ira ante esta renegación y este incumplimiento de la palabra dada, que también refleja una total falta de respeto hacia los empleados”, expresó Vilain en el video difundido. Además, instó tanto al grupo Renault como al Estado francés a reconsiderar la decisión y advirtió que evalúa impulsar acciones legales y políticas para defender los intereses económicos y sociales de la región.
Una planta emblemática en el centro del conflicto
El foco del enfrentamiento es la fábrica de Viry-Châtillon, símbolo del ADN deportivo de Renault y pieza fundamental en su historia en la Fórmula 1. Desde allí surgieron los motores que impulsaron títulos mundiales en distintas eras y que consolidaron la reputación técnica del Rombo en la elite del automovilismo.
Tras el anuncio de que Renault no desarrollará su propio motor para el reglamento de 2026, la empresa había asegurado que Viry-Châtillon no sería abandonada. Por el contrario, había prometido una reconversión progresiva hacia un “centro de excelencia en ingeniería avanzada”, con actividades alineadas a la transición energética.
Sin embargo, de acuerdo con el alcalde, esos compromisos no se estarían materializando. La presunta marcha atrás de Renault genera inquietud entre los trabajadores de la planta, que teme por la pérdida de empleos calificados y por el debilitamiento del tejido industrial de la región.