La posible llegada de Paulo Dybala a Boca Juniors en el próximo mercado de pases suma un nuevo capítulo cargado de expectativas, ilusiones cruzadas y obstáculos concretos. El delantero argentino, actualmente en la Roma, aparece como el gran anhelo del club xeneize para reforzar su plantel de cara a la recta decisiva de la Copa Libertadores.
Sin embargo, su futuro podría seguir ligado al fútbol europeo. Según informó el medio italiano Corriere della Sera, el futbolista cordobés se siente particularmente atraído por la posibilidad de vestir la camiseta del Milan.
La chance de jugar en el mítico San Siro, uno de los estadios más emblemáticos del mundo, representa un factor determinante en su decisión.
El interés del conjunto rossonero no es aislado. Dybala, de 32 años, es seguido de cerca por varios clubes en los últimos mercados. Sin embargo, el peso institucional del Milan, sumado a la continuidad en una liga competitiva como la Serie A, le otorgan a esta opción un atractivo diferencial frente a otras propuestas.
La ilusión de Boca en traer al campeón del mundo
En paralelo, en Boca mantienen firme la ilusión de repatriar a una de las grandes figuras del fútbol argentino en el exterior. La dirigencia lo considera un objetivo prioritario desde hace meses y confía en que el deseo personal del jugador de regresar al país pueda inclinar la balanza.
En ese sentido, en las últimas horas tomó relevancia la palabra de Leandro Paredes, capitán del conjunto azul y oro y amigo cercano de Dybala, quien no ocultó su entusiasmo ante la posibilidad de compartir equipo: “Para mí sería un sueño, lo dije siempre. Él también tiene mucha ilusión, tiene un sueño por cumplir, el de su padre también”, expresó.