Bancos, minería y agro salvan la economía de la debacle industrial y del consumo
Los bancos y la minería impulsan la economía.
Los bancos y la minería impulsan la economía.
Los bancos y la minería impulsan la economía.
Los bancos y la minería impulsan la economía.
La economía argentina mostró señales de resiliencia al cierre del cuarto trimestre del año anterior. El 2025 fue un año donde la actividad de los bancos, la minería y el agro de fin de ciclo compensaron la debilidad estructural de la industria y el consumo masivo.
Según los datos oficiales publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en diciembre de 2025 un incremento del 3,5% en la comparación interanual. Este resultado consolida un proceso de recuperación que permitió al país finalizar el año con un crecimiento acumulado del 4,4%.

El análisis del desempeño sectorial acumulado en 2025 revela una economía de contrastes marcados. Mientras que el Nivel General cerró el año con un crecimiento acumulado del 4,4% respecto a 2024 , este número es el resultado de trayectorias muy divergentes entre los distintos rubros de la actividad.
Dos sectores mantuvieron variaciones positivas durante los doce meses del año, actuando como el principal sostén del índice acumulado:
La industria y el comercio sufrieron una fuerte reversión de tendencia a partir del segundo semestre, lo que explica por qué el crecimiento acumulado general bajó del 6,4% en enero al 4,4% en diciembre.
El sector agropecuario tuvo un comportamiento discreto durante la mayor parte del año, pero su explosión en el último bimestre fue determinante para que el acumulado anual no fuera menor.
Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (A): Registró variaciones moderadas (entre 1% y 6%) hasta octubre. En noviembre saltó al 11,5% y en diciembre alcanzó un extraordinario 32,2%, impulsado por la cosecha récord de trigo.

La economía comenzó el año con un fuerte impulso, pero mostró una tendencia a la moderación hacia el segundo semestre:
El informe técnico, elaborado por la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales bajo la dirección de Marisa Clara Wierny, destaca que la medición desestacionalizada también arrojó resultados favorables. Respecto a noviembre, la actividad económica creció un 1,8%, mientras que la tendencia-ciclo marcó una variación positiva del 0,3%.
El gran protagonista de la jornada estadística fue el sector de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que experimentó un salto excepcional del 32,2% respecto al mismo mes de 2024. Este desempeño no es casual: responde a una producción de trigo que ha sido calificada de histórica por las autoridades.
De acuerdo con el INDEC, la cosecha de este cereal alcanzó el máximo de toda la serie estadística, con rendimientos promedio que superaron en un 50% a los obtenidos en las últimas cinco campañas. Esta dinámica permitió que el sector agropecuario fuera el de mayor incidencia positiva en el índice general, aportando por sí solo 1,91 puntos porcentuales al crecimiento del EMAE.
Acompañando la tendencia del sector primario, la Intermediación financiera se posicionó como el segundo rubro de mayor relevancia, con un alza interanual del 14,1%. En conjunto, el agro y las finanzas explicaron 2,4 puntos porcentuales de la suba total del mes.
A pesar del optimismo que generan las cifras generales, el reporte de la entidad que dirige Pedro Ignacio Lines revela una economía que todavía funciona a dos velocidades. De los 15 sectores que integran la medición, once registraron avances, pero cuatro mostraron retrocesos significativos en la comparación interanual.
El dato más preocupante provino de la Industria manufacturera, que sufrió una caída del 3,9%. Este sector fue el que más restó al indicador general, con una incidencia negativa de 0,60 puntos porcentuales. Por su parte, el Comercio mayorista, minorista y reparaciones tampoco logró escapar a la tendencia negativa, registrando una baja del 1,3% interanual.