La carne se triplicó en 2025.

¿Cuánto costará comerse un asado en 2026?: proyecciones tras un año con precios por encima de la inflación

El asado, constitutivo de la identidad argentina, subió muy por encima de la inflación. La cadena cárnica triplicó los precios en 2025.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
23 de enero de 2026 - 10:10

El 2025 cerró con un dato que reavivó uno de los debates más sensibles de la economía argentina: el precio de la carne vacuna volvió a crecer por encima de la inflación. El fenómeno, lejos de ser coyuntural, responde a una combinación de factores productivos, comerciales y de costos que empujaron al alza el valor del ganado para faena y, en consecuencia, los precios al consumidor. El resultado fue un año en el que la carne perdió nuevamente la carrera contra la inflación y profundizó las tensiones en toda la cadena cárnica, encareciendo el asado, un bien constitutivo de la identidad argentina.

Según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), los precios del ganado para faena registraron subas que casi triplicaron la inflación promedio en los últimos doce meses. La entidad, presidida por Georges Breitschmitt de Coninagro y conformada por CRA, la Sociedad Rural, la Federación Agraria, la Federación de Industrias Frigoríficas (Fifra), la Unión de la Industria Cárnica (Unica) y el gobierno nacional, a través de la Secretaría de Agricultura, destacó que el comportamiento no respondió a una sola causa, sino a la convergencia de distintos elementos.

La carne Argentina no se puede comprar, afuera la pagan en dólares

Por un lado, la exportación mostró una fuerte competencia por la hacienda, convalidando valores más altos y marcando un piso de precios para el mercado interno. En paralelo, la demanda doméstica, aun con ingresos deteriorados, continuó priorizando la carne vacuna por sobre otras proteínas, sosteniendo un nivel de compra que evitó un derrumbe más pronunciado del consumo. Este doble impulso reforzó la presión sobre las cotizaciones.

Desde el lado de la oferta, las recrías ganaderas se extendieron más de lo habitual, demorando el ingreso de animales al circuito de faena. La menor disponibilidad de hacienda generó un efecto adicional sobre los precios, en un contexto ya ajustado por la competencia externa y los costos crecientes.

Una cadena sin margen de absorción

El incremento del precio del ganado dejó a frigoríficos y a carnicerías en una situación límite. Ambos eslabones de la cadena operan con márgenes históricamente reducidos y, en muchos casos, directamente negativos. A diferencia de otros sectores, la industria cárnica tiene una capacidad muy acotada para absorber subas de costos sin trasladarlas al precio final.

Durante gran parte del año, el sector intentó contener los aumentos para evitar un mayor deterioro del consumo. Sin embargo, esa estrategia encontró un límite claro en los últimos meses. La acumulación de costos energéticos, laborales y fiscales, sumada a la competencia desleal, obligó a acelerar el traslado al consumidor. El quiebre se produjo en diciembre: mientras la inflación promedio del mes fue del 2,8%, la carne vacuna registró un aumento del 11%.

La diferencia reflejó la magnitud del atraso acumulado y evidenció que ya no era posible seguir conteniendo los precios sin comprometer la viabilidad económica de frigoríficos y carnicerías.

La carne todavía puede subir más

En 2025, la hacienda subió cerca del 80%, mientras que la carne vacuna acumuló incrementos del 70%. Esa diferencia de alrededor de 10 puntos porcentuales representa el ajuste pendiente que el mercado todavía no terminó de trasladar.

El aumento de diciembre no solo reflejó el traslado de costos, sino también un reacomodamiento general de precios tras varios meses de rezago. Para los consumidores, el impacto fue inmediato y profundizó la pérdida de poder adquisitivo, especialmente en los hogares de ingresos medios y bajos, donde la carne vacuna sigue siendo un componente central de la dieta.

En Mendoza el consumo se desplomó

En paralelo a la subida en el precio de la carne, la evolución negativa del consumo masivo no encuentra un ancla en Mendoza. Se ve en los supermercados, que son un espejo fiel del comportamiento de las personas en su faceta de consumidoras en Mendoza. El INDEC acaba de difundir los resultados del relevamiento de ventas de noviembre. Las familias llevaron menos mercadería que un año antes. Efecto inflación.

Los datos oficiales indican que las ventas totales a precios corrientes en los supermercados de Mendoza registraron un aumento interanual del 22,4%, según datos de la Encuesta de Supermercados publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Sin embargo, este incremento quedó por debajo de la inflación anual del 29,7% medida por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza, lo que refleja una pérdida de ventas en términos reales de los supermercados.

Perspectivas hacia 2026

La firmeza de la exportación continúa siendo uno de los principales factores que sostienen los precios del ganado. En un contexto internacional demandante, la posibilidad de colocar carne en el exterior a valores competitivos limita las chances de una baja significativa en el mercado interno. Este fenómeno genera un delicado equilibrio entre la necesidad de dólares y el acceso de los consumidores locales a un alimento básico.

El consumo interno, por su parte, muestra señales mixtas. Si bien no se produjo un derrumbe abrupto, sí se observa una mayor selectividad en la compra, con una inclinación hacia cortes más económicos y un mayor protagonismo de proteínas alternativas. Este comportamiento podría actuar como un freno parcial a nuevas subas, aunque difícilmente alcance para revertir la tendencia si los costos continúan en alza.

De qué depende que siga subiendo en 2026

El interrogante acerca de hasta dónde puede subir la carne se proyecta también hacia 2026. La respuesta dependerá de múltiples variables: la evolución del poder adquisitivo, la disponibilidad de hacienda, la política de costos y el desempeño del mercado externo. Mientras tanto, la brecha entre el precio del ganado y el valor final al consumidor sigue marcando el pulso del sector.

La cadena cárnica enfrenta el desafío de encontrar un punto de equilibrio en un contexto macroeconómico complejo. La necesidad de recomponer márgenes convive con un consumo debilitado y con una presión social creciente por el precio de los alimentos. Así, la discusión sobre el futuro de la carne vacuna no solo resume la dinámica de un sector clave de la economía argentina, sino que también refleja las tensiones más amplias entre producción, ingresos y precios. Un debate que, lejos de cerrarse, promete seguir ocupando un lugar central en la agenda económica del próximo año.

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