Se vienen meses duros.

Encuesta del INDEC: la mayoría de los empresarios no planea contratar personal en el futuro cercano

La última encuesta a empresarios de la industria manufacturera traza un panorama sombrío. En Mendoza la industria y el agro arrastran la caída.

El Editor Mendoza | Gabriela Valdés
Por Gabriela Valdés
24 de febrero de 2026 - 07:40

La última Encuesta de Tendencia de Negocios de la Industria Manufacturera, publicada por el INDEC hace pocas horas, expone con crudeza el clima que atraviesa el sector industrial argentino en el inicio de 2026, del que por supuesto Mendoza no escapa. Dos respuestas dadas por los empresarios consultados fueron demoledoras sobre el futuro cercano: por un lado coincidieron en señalar que el principal obstáculo para crecer es la insuficiencia de la demanda interna, un problema que se arrastra desde hace meses y que se profundiza en un contexto de incertidumbre económica, y por otro remarcaron que no van a contratar personal en el corto o mediano plazo.

Más de la mitad de los industriales (53,5%) considera que la demanda interna es insuficiente para sostener un aumento de la producción. Este dato se convierte en el factor más mencionado entre las limitaciones actuales, muy por encima de otros problemas como la competencia de productos importados (11,7%) o la escasez de materias primas e insumos (5,5%). La conclusión pinta un panorama recesivo e indica que el mercado doméstico no está respondiendo y las fábricas sienten que no tienen a quién venderle más allá de su clientela habitual.

La demanda interna, en caída libre

La preocupación por la falta de consumo interno se refleja también en la evaluación de la cartera de pedidos. En enero de 2026, el 52,4% de los empresarios afirmó que los pedidos se encontraban por debajo de lo normal, mientras que apenas un 2,6% los percibió por encima. El balance negativo de -49,8% muestra la magnitud del problema: las órdenes de compra no alcanzan para sostener un ritmo de producción más dinámico.

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Empleo congelado

En paralelo, los industriales advierten que no habrá un repunte en el empleo. Las expectativas para el trimestre febrero-abril de 2026 son contundentes: 80% de las empresas no planea modificar su plantilla, mientras que un 15,7% anticipa una reducción. Solo un 4,3% prevé aumentar el número de empleados. El balance de -11,3% confirma que el sector se inclina más hacia la contracción que hacia la expansión en materia laboral.

Este escenario de estancamiento en la contratación se complementa con otro dato preocupante: las horas trabajadas del personal afectado al proceso productivo también tenderán a disminuir.

Un 17,1% de los empresarios espera una reducción en las horas, frente a un escaso 8,2% que proyecta un aumento. La mayoría (74,7%) cree que se mantendrán sin cambios, lo que refuerza la idea de que no habrá dinamismo en el mercado laboral industrial.

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Serán cuatro meses complicados

La combinación de demanda interna deprimida y empleo congelado dibuja un panorama complejo para los próximos meses. Los empresarios parecen resignados a sostener la producción en niveles similares a los actuales, sin margen para crecer ni para ampliar su capacidad instalada. El indicador de confianza empresarial (ICE) se ubicó en -20,1% en enero de 2026, reflejando un clima de pesimismo que se arrastra desde el año pasado.

Exportaciones: un respiro insuficiente

El informe también muestra que, aunque las exportaciones ofrecen un leve respiro —con un balance positivo de 7,9% en las expectativas futuras—, este impulso externo no alcanza para compensar la debilidad del mercado interno. En otras palabras, las ventas al exterior pueden crecer, pero no lo suficiente como para revertir la falta de consumo doméstico.

Incertidumbre económica en la industria

Los industriales señalan además que la incertidumbre económica sigue siendo un factor que limita la producción. Aunque su peso es menor que el de la demanda interna, un 5,7% de los encuestados lo mencionó como un obstáculo relevante. La percepción de reglas poco claras y la volatilidad macroeconómica alimentan la cautela empresarial.

El panorama en Mendoza

Mendoza atraviesa un escenario de contracción en el empleo formal que refleja, en escala territorial, las tendencias nacionales registradas durante 2024 y 2025. Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) permiten trazar un diagnóstico preciso: caída en el número de asalariados privados, retroceso en sectores clave como la construcción y la industria manufacturera, y pérdida de empleadores que debilita el tejido empresarial.

El análisis conjunto de ambas fuentes revela que Mendoza no escapa a la dinámica de ajuste estructural que atraviesa el país, marcada por la reducción de puestos de trabajo, el cierre de empresas y la fragilidad de los ingresos frente a la inflación.

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La cadena de pagos de la vitivinicultura está rota: la crisis se expandió desde las bases hacia el extremo superior de la pirámide de uno de los sectores con mayor incidencia sobre la economía de la provincia.

La cadena de pagos de la vitivinicultura está rota: la crisis se expandió desde las bases hacia el extremo superior de la pirámide de uno de los sectores con mayor incidencia sobre la economía de la provincia.

Sin rumbo cierto

Surge de la encuesta que un amplio sector industrial no encuentra en el mercado interno el motor para crecer y que, ante esa realidad, opta por mantener su plantilla sin cambios o incluso reducirla. La industria manufacturera argentina enfrenta un trimestre de expectativas moderadas, con la vista puesta en resistir más que en expandirse. El desafío, según los propios empresarios, es recuperar la demanda interna: sin consumo, no hay producción que aumente ni empleo que se genere.

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