El INDEC difundió este jueves el último dato de empleo y desempleo nacional y por provincia. Aunque las tasas oficiales de empleo en Mendoza parecen estabilizarse, una lectura más profunda revela una tendencia que se profundiza: cada vez más personas que trabajan buscan otro empleo. El fenómeno de la ocupación demandante de empleo —personas que tienen trabajo pero buscan otro— creció de manera sostenida desde el gobierno de Rodolfo Suarez, y se consolidó en los últimos cuatro trimestres, alcanzando el 20% de los ocupados en el segundo trimestre de 2025. En paralelo, la subocupación, es decir personas que podrían trabajar más horas, también se incrementó, afectando al 14,3% de los ocupados, con más del 11% buscando activamente ampliar su jornada.
Este doble fenómeno —trabajadores que buscan otro empleo y trabajadores que necesitan más horas— revela una precarización persistente que no se refleja en los indicadores tradicionales. Mientras la tasa de desocupación abierta se mantiene en torno al 6%, los indicadores de presión laboral muestran una realidad más cruda: en Mendoza muchos de los que tienen empleo buscan otro para llegar a fin de mes, mientras crecen las changas y la precarización, a la par que engorda el ejército de monotributistas.
Trabajo y precariedad
En el primer trimestre de 2024, el 16,7% de los ocupados mendocinos buscaba otro empleo. Un año después, ese porcentaje trepó al 18,3%, y en el segundo trimestre de 2025 alcanzó el 20%. Esto implica que 1 de cada 5 trabajadores en Mendoza está en movimiento, intentando escapar de un empleo que no le ofrece ingresos suficientes, estabilidad o condiciones dignas.
La subocupación sigue el mismo patrón: pasó del 10,8% en el primer trimestre de 2024 al 14,3% en el segundo trimestre de 2025. La mayoría de estos trabajadores —más del 11%— no solo tienen jornadas reducidas, sino que buscan activamente ampliar su carga horaria, lo que revela una precarización estructural que se profundiza.
Otros indicadores de la economía de Mendoza complejizan el escenario
Esta tendencia puede leerse linkeada a otros indicadores de la economía doméstica: en Mendoza, el costo de los bienes que consume la clase media duplica la inflación oficial, según relevamientos sectoriales. Las tarifas, los alquileres y el precio de la vivienda se disparan por encima del IPC, erosionando el poder adquisitivo incluso de quienes tienen empleo formal. Tener trabajo ya no garantiza llegar a fin de mes, y eso explica por qué tantos ocupados buscan otro empleo: no por ambición, sino por necesidad.
El dato más llamativo del último informe es justamente ese: el incremento notorio de personas que tienen empleo pero buscan otro porque no llegan a fin de mes o quieren mejorar sus condiciones laborales.
Brechas salariales
También puede ejecutarse un cruce entre los datos de este informe del INDEC con la séptima edición nacional del Índice Interbanking. Éste indicó que los salarios promedio de Mendoza están 36,5% por debajo del promedio nacional. En el primer semestre de 2025, la provincia mostró un notable dinamismo en la bancarización empresarial, con indicadores que superan el promedio nacional en apertura de cuentas por empresa. Pero ese movimiento convive con una realidad estructural: los empleos que se crean están atravesados por la precariedad.
Los salarios de Mendoza, reveló Interbanking, siguen muy por debajo del promedio nacional, lo que sugiere que el crecimiento no se traduce en redistribución. El relato de expansión choca con la persistencia de ingresos bajos, y la presión laboral se convierte en el verdadero termómetro del mercado.
Qué tipo de empleo se crea en Mendoza
La recuperación de la tasa de empleo en el segundo trimestre de 2025 (de 45,7% a 47,6%) es una mejora en el indicador. Pero el aumento simultáneo de la ocupación demandante y la subocupación obliga a ver los matices y a preguntarse: qué tipo de empleo se está generando, con qué condiciones y qué salarios se pagan.
El salto en los ocupados demandantes entre el primer y segundo trimestre de 2025 (de 95 mil a 108 mil personas) coincide con una redefinición del universo de ocupados, lo que exige una lectura crítica de los instrumentos estadísticos.
Qué significa ocupación demandante de empleo
Se refiere a personas que están ocupadas —es decir, tienen trabajo— pero que buscan activamente otro empleo. Esto puede deberse a:
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Bajos ingresos: el salario no alcanza para cubrir el costo de vida.
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Condiciones laborales insatisfactorias: precariedad, informalidad, sobrecarga, maltrato o falta de derechos.
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Inestabilidad contractual: empleos temporales, discontinuos o sin garantías.
Deseo de mejorar: buscan un empleo más acorde a su formación, ubicación o expectativas.
En los informes de la EPH, este grupo se mide como porcentaje sobre el total de ocupados. En Mendoza, este indicador pasó de 16,7% en el primer trimestre de 2024 a 20% en el segundo trimestre de 2025, lo que revela una presión laboral creciente incluso entre quienes ya tienen trabajo.
Qué significa “subocupación”
La subocupación incluye a personas ocupadas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias. Es decir, quieren trabajar más horas pero no consiguen hacerlo. Se divide en dos grupos:
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Subocupados demandantes: buscan activamente ampliar su jornada laboral. Son quienes más sufren la precarización.
Subocupados no demandantes: trabajan pocas horas pero no están buscando activamente más empleo (por ejemplo, por razones personales, familiares o de salud).
En Mendoza, la subocupación total pasó de 10,8% en el primer trimestre de 2024 a 14,3% en el segundo trimestre de 2025, y la subocupación demandante superó el 11% en los últimos trimestres, lo que indica que la mayoría de los subocupados quiere trabajar más.