La Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos de la República Argentina (CECHA) renovó su cúpula, reeligiendo por unanimidad a Isabelino Rodríguez como presidente por los próximos dos años. Este consenso fue la clave de una asamblea que reunió a referentes de estaciones de servicio de todo el país.
El encuentro sirvió para delinear la agenda del sector y definir los próximos pasos para enfrentar los desafíos actuales en la industria.
La reelección de Rodríguez refleja la necesidad de una conducción unificada para abordar los complejos escenarios que atraviesan los expendedores de combustibles. La nueva comisión directiva, que también fue conformada, cuenta con figuras clave como Vicente Impieri y Alberto Boz como vicepresidentes, lo que consolida un equipo con experiencia para liderar al sector en un momento de cambios profundos en la política energética del país.
Lo que se viene en la agenda de los combustibles
Uno de los puntos más relevantes del encuentro fue el diálogo con funcionarios del Gobierno nacional. Con la presencia de Federico Veller, subsecretario de Combustibles, y Pablo Vasallo, director de Comercialización y Refinación, la Confederación planteó la urgencia de agilizar los permisos relacionados con la normativa 1102/04, un tema crítico para la operación diaria de las estaciones de servicio. Para solucionar estos escollos burocráticos, CECHA decidió avanzar en la capacitación de sus gerentes, con el objetivo de optimizar la gestión de expedientes. En palabras de Isabelino Rodríguez, la meta es clara: "Lo que buscamos es que los trámites no se atasquen y que se logre mayor celeridad".
La asamblea también se centró en la política energética del Gobierno, enfocada en la liberalización de los mercados. La Confederación no solo repasó los problemas que afectan la actividad, sino que también ultimó detalles para una próxima reunión con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
El objetivo principal es presentarle un documento detallado con propuestas para eliminar regulaciones que, según el sector, obstaculizan el normal desarrollo de la actividad.
La expectativa de los expendedores de combustibles es que esta agenda de desregulación no solo alivie la carga administrativa, sino que también mejore la competitividad del sector a nivel nacional.