En una jornada marcada por la dualidad financiera, el dólar se mantuvo estable en el mercado local, mientras que los bonos y ADRs argentinos sufrieron fuertes caídas en Wall Street. La escalada de tensión geopolítica en el Estrecho de Ormuz afectó el apetito por el riesgo, impactando directamente en la cotización de los títulos públicos nacionales.
Estrecho de Ormuz
Irán lanzó una dura acusación contra Estados Unidos.
El mercado de cambios en la City porteña mostró una calma llamativa en comparación con la volatilidad externa. El Dólar MEP y el Contado con Liquidación (CCL) operaron con variaciones marginales, cerrando en niveles que mantienen la brecha cambiaria en mínimos históricos para la gestión actual. Esta pax cambiaria se fundamenta, en parte, por la absorción de pesos que lleva adelante el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la expectativa de una unificación de los tipos de cambio en el corto plazo.
Sin embargo, los operadores advierten que esta estabilidad local podría verse amenazada si el contexto internacional continúa deteriorándose. El Dólar Blue también se mostró reticente a grandes saltos, consolidándose en una meseta que favorece el esquema de "carry trade" para los inversores que apuestan a la tasa en pesos. No obstante, el flujo de divisas proveniente de la cosecha gruesa y las liquidaciones del sector exportador son los pilares que hoy sostienen este equilibrio precario frente a un mundo que mira con desconfianza hacia los mercados emergentes.
El frente externo y el factor Ormuz
La mirada de los inversores se trasladó masivamente hacia el plano internacional. El conflicto en el Estrecho de Ormuz ha disparado el precio del crudo Brent, lo que paradójicamente no benefició a los activos locales. El incremento de la aversión al riesgo global provocó que los capitales fluyeran hacia activos de refugio, como los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, alejándose de la deuda soberana de países con calificación crediticia aún en terreno especulativo como la Argentina.
En este escenario, el Riesgo País que mide la banca J.P. Morgan registró un repunte significativo, alejándose de la meta de los mil puntos básicos que el equipo económico de Luis Caputo buscaba perforar. Los bonos en dólares, particularmente el AL30 y el GD30, experimentaron retrocesos superiores al 3%, reflejando la vulnerabilidad de la deuda argentina ante choques externos. La falta de noticias concretas sobre un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) también contribuye a que el mercado exterior tome ganancias ante la mínima señal de inestabilidad geopolítica.
Derrape de las energéticas en Nueva York
Los certificados de acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York, conocidos como ADRs, fueron los más golpeados durante la rueda. Las empresas del sector energético, que venían liderando el rally alcista en meses anteriores, lideraron las bajas. Pampa Energía, YPF y Edenor sufrieron correcciones que promediaron el 4% en dólares. Los analistas de Wall Street sugieren que el mercado está "recalibrando" las valuaciones de las compañías locales tras el fuerte crecimiento experimentado desde el inicio del año.
Por su parte, el sector bancario, representado por el Grupo Financiero Galicia y el Banco Macro, tampoco pudo escapar a la tendencia vendedora. La incertidumbre sobre la capacidad de pago de la deuda y la sustentabilidad del superávit fiscal en un contexto de recesión interna genera dudas entre los grandes fondos de inversión. A pesar de los esfuerzos del Gobierno Nacional por mostrar disciplina fiscal, el mercado demanda señales de crecimiento económico real que validen los actuales precios de los activos financieros.
Proyecciones de la City para el cierre de 2026
Hacia adelante, las consultoras que integran el informe de FocusEconomics mantienen una visión cautelosa. Se espera que la inflación continúe su senda descendente, pero los desafíos para el cierre del año 2026 son estructurales. La capacidad de la Argentina para retornar a los mercados internacionales de crédito depende, casi exclusivamente, de la compresión de la tasa de retorno de sus bonos.
La atención de los analistas está puesta ahora en la próxima reunión de la Reserva Federal (Fed) y en cómo evolucionará el conflicto en el Medio Oriente. Mientras tanto, el mercado doméstico seguirá monitoreando las reservas netas del BCRA, las cuales necesitan fortalecerse para garantizar la libre disponibilidad de divisas. La dicotomía entre la estabilidad interna y el desplome externo deja una lección clara: en un mundo globalizado, la Argentina no es una isla y sus activos financieros son los primeros en sentir el frío de los vientos geopolíticos que soplan desde el norte.