Felipe Kopelowicz, gerente general de Kopelco, describió con crudeza el panorama: “Estamos súper preocupados, es un momento muy desafiante. Tenemos caída de ventas de hasta 50% en algunos rubros. Nunca viví una cosa así”. El directivo reconoció que, aunque Tulipán logró mantener cierta participación en el mercado de preservativos —donde ostenta cerca del 40% de la cuota nacional—, otros segmentos como los textiles y los globos se desplomaron. “Allí, lamentablemente, hemos achicado personal y el negocio se cayó a pedazos”, admitió, según lo cita Infogremiales.
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Una marca emblemática en crisis
Nacida a fines de los años 80, Tulipán se consolidó como líder en la comercialización de profilácticos, con una oferta de 12 variedades y productos complementarios como geles íntimos. Durante años, además, fue proveedora del Estado en campañas de prevención de enfermedades de transmisión sexual. Pero el retroceso del consumo y la falta de políticas de apoyo a la industria han debilitado su posición.
Autocrítica y frustración
El propio Kopelowicz no ocultó su frustración y realizó una autocrítica: “Estoy muy decepcionado con mi propia gestión porque mi gente la está pasando mal. No he podido cambiar ni resolver ni mejorar la situación. Realmente no sé qué música bailar, no sé cuál es el piso. No sabemos qué hacer”.
El empresario también cuestionó al gobierno de Javier Milei por la ausencia de diálogo con el sector industrial. “Nunca nadie me llamó, ni a mí ni a la cámara. No convalidan la industria real. Son asesores que supuestamente saben de lo que están hablando pero no hablan con nosotros”, señaló.
Respecto a la reforma laboral impulsada por la administración libertaria, Kopelowicz fue tajante: “La situación pasa porque haya trabajo y consumo. Puede hacer que alguien tome algún empleado más, pero si uno no se siente tranquilo en su trabajo, no va a consumir. Lo mismo que los empresarios: si no nos sentimos tranquilos, no invertimos. Hoy la gente tiene salarios pero no llegan”.
Un futuro incierto
La crisis de Kopelco es un reflejo de las tensiones que atraviesa la industria argentina: caída del consumo, competencia externa y falta de certidumbre. En ese contexto, Tulipán, símbolo de prevención y salud sexual, enfrenta un futuro incierto. La reducción de su planta no solo implica un duro golpe para cientos de familias, sino que también expone las fragilidades de un modelo productivo que lucha por sobrevivir en tiempos de recesión.