Con aumentos que promedian el 3%, las empresas de medicina privada ajustan sus cuotas en sintonía con la inflación de enero. La presión en la cadena de pagos y el costo de los insumos médicos son los principales puntos que exponen las prepagas para aplicar los incrementos.
En un escenario económico que no da tregua a las familias, las empresas de medicina prepaga han comenzado a notificar a sus afiliados los nuevos valores que regirán a partir de marzo.
Según los comunicados emitidos por las principales operadoras del sector, los incrementos se ubicarán mayoritariamente entre el 2,9% y el 3,2%, una cifra que se alinea casi de forma milimétrica con la inflación de enero reportada por el INDEC.
Sintonía con la inflación y nuevas normativas
A pesar de que el sector ya no se encuentra atado por ley a una fórmula de indexación rígida, la tendencia de las compañías ha sido acompañar el ritmo de la inflación general para evitar una pérdida de competitividad frente a los costos de los prestadores.
La transparencia de estos aumentos ahora está mediada por la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS).
Tal como estipula la normativa vigente desde julio de 2025, los nuevos valores han sido cargados en el sistema digital del organismo regulador, detallando los precios específicos según el plan contratado, la franja etaria del grupo familiar y la región geográfica de residencia.
Contexto para el afiliado
Para los usuarios, este nuevo ajuste representa otro desafío al bolsillo en el inicio del año escolar, un mes históricamente de altos gastos.
Si bien los aumentos actuales son sensiblemente menores a los picos registrados en años anteriores, la acumulación mensual sigue siendo un factor de peso en la canasta de servicios de la clase media argentina.