El nombre de Alvin Hellerstein vuelve a tomar interés mundial y se ha convertido en una figura central de la crisis en Venezuela ya que es el juez encargado de juzgar a Nicolás Maduro Moros por cargos de narcoterrorismo y conspiración criminal.
- El juicio de Nicolás Maduro en EE.UU. estará a cargo del juez neoyorquino Alvin Hellerstein.
-Tiene 92 años y una larga trayectoria en casos de trascendencia.
El nombre de Alvin Hellerstein vuelve a tomar interés mundial y se ha convertido en una figura central de la crisis en Venezuela ya que es el juez encargado de juzgar a Nicolás Maduro Moros por cargos de narcoterrorismo y conspiración criminal.
El magistrado tiene 92 años y se ha formado en la Universidad de Columbia. Además tiene un pasado en el cuerpo legal del Ejército (JAG). En el pasado, estuvo a cargo de casos como la causa por abuso sexual contra el productor de Hollywood Harvey Weinstein y las demandas contras las aerolíneas involucradas en los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Hellerstein no es ajeno a la presión internacional ni a los expedientes de volumen sísmico. Su reputación se forjó en el manejo de los traumas más profundos de la sociedad estadounidense:
Supervisó miles de demandas tras los atentados a las Torres Gemelas, ganándose el respeto de las víctimas al rechazar acuerdos económicos que consideró "insuficientes" y obligando a las corporaciones a pagar compensaciones dignas.
Fue el juez que impidió que Harvey Weinstein cerrara un acuerdo civil de 19 millones de dólares, calificándolo de "odioso" porque permitía que el productor pagara su defensa antes que a sus víctimas.
En múltiples ocasiones, Hellerstein ha bloqueado intentos del presidente Donald Trump de utilizar la inmunidad presidencial o leyes de emergencia para evitar juicios o ejecutar deportaciones masivas, consolidándose como un contrapeso al poder ejecutivo.
La designación de Hellerstein para el caso de Nicolás Maduro no es casual. El magistrado ya supervisa la causa del exjefe de inteligencia chavista, Hugo "El Pollo" Carvajal, lo que le otorga un conocimiento profundo de la estructura del "Cártel de los Soles".
Para Maduro, caer en la corte de Hellerstein representa un escenario de alto riesgo: se enfrenta a un juez que ha demostrado no dejarse intimidar por jerarquías políticas y que no reconoce la inmunidad soberana cuando se trata de crímenes transnacionales.
A pesar de su aura de integridad, el accionar de Hellerstein ha generado fuertes críticas desde diversos sectores:
Acusaciones de "paternalismo": académicos del derecho han señalado que el juez a veces se excede en sus funciones al anular acuerdos alcanzados voluntariamente entre las partes, actuando más como un administrador moral que como un árbitro neutral.
Opacidad en Derechos Humanos: organizaciones como la ACLU lo han cuestionado por respaldar el "secreto de Estado" en casos que involucran a la CIA, limitando la transparencia sobre métodos de interrogatorio cuestionables.
El "efecto Shaming": sectores corporativos critican sus reprimendas verbales desde el estrado, alegando que utiliza su posición para emitir juicios de valor que presionan indebidamente a los acusados.
Cuestionamientos por su edad: A los 92 años, su estilo "vieja escuela" y la necesidad de asistencia auditiva en la corte han sido señalados por algunos litigantes como factores que ralentizan los procesos en un mundo judicial que exige inmediatez.