Alfredo Cornejo volvió a marcar el rumbo que, según él, debe seguir la vitivinicultura mendocina. Fue en el desayuno de la Coviar, donde con tono firme y apelando a cifras, insistió en que el futuro de la industria pasa por los vinos de calidad y alta gama. “Todos los que estamos aquí sabemos que la vitivinicultura está atravesando una fuerte reconfiguración a escala mundial”, arrancó el mandatario reconociendo los cambios estructurales que afectan desde los hábitos de consumo hasta las formas de comercialización. Pero lejos de detenerse en las penurias que relatan los productores —caída de precios, costos crecientes, sequía y endeudamiento—, el mandatario prefirió subrayar el valor social de la actividad y su contribución al prestigio de la marca Mendoza.
Contra la intervención del Estado
La línea argumental del mandatario fue clara: el Estado no debe intervenir regulando precios ni cantidades. “Intervenir en el mercado, como solía hacerse, solo posterga la adaptación de un sector que debe ajustarse a los procedimientos de oferta y demanda”, dijo. Y agregó que esas prácticas “finalmente las terminan pagando muy caro e injustamente el conjunto de los mendocinos”.
En otras palabras, Cornejo se mostró convencido de que los productores deben encontrar su propio camino en un mercado que, según él, tarde o temprano genera nuevos equilibrios.
Las políticas que destacó Cornejo
La primera política destacada fue la Operatoria de Cosecha y Acarreo, destinada a productores de hasta 20 hectáreas de viñedos, “es decir, a los más pequeños y vulnerables”. Allí, el gobierno ofrece financiamiento a una tasa cercana al 20% anual, muy por debajo de las tasas de mercado que rondan entre el 34% y el 49%. A esta herramienta se sumó una línea específica para la elaboración de productos vitivinícolas de hasta 300 millones de pesos, con tasas del 24% en pagos mensuales o del 26% a doce meses.
“Fuimos más allá de la cosecha”, aseguró Cornejo, al detallar créditos para inversiones y capital de trabajo en destinos como malla antigranizo, eficiencia hídrica y maquinaria, con plazos de hasta cinco años —con uno de gracia— y hasta diez años en el caso de obras hídricas. Según el gobernador, la diferencia con las tasas de mercado, que oscilan entre el 30% y el 42%, “es enorme y es el Estado mendocino quien la absorbe”.
Además, mencionó un subsidio de 3.000 millones de pesos para cubrir el 50% de la tasa de los préstamos destinados a la compra de tela antigranizo, una herramienta clave frente al riesgo climático que afecta a los viñedos.
En el plano estructural, Cornejo también reivindicó el apoyo de su gobierno a la reforma de modernización laboral, con la expectativa de que “en los próximos años el trabajo registrado se multiplique y baje la litigiosidad”. Y adelantó que lo que debe venir ahora es una reforma tributaria que reduzca los costos de producción, condición que consideró necesaria “no solo para la vitivinicultura sino para la economía en su conjunto”.
Finalmente, el gobernador sostuvo que la vitivinicultura mendocina es “altamente competitiva” y que, con cambios tributarios y un mercado de crédito que funcione, se podrán aumentar los volúmenes de exportación, afianzando la productividad y contribuyendo al prestigio exterior de Mendoza y de la Argentina.
Vendimia con reclamos y contrastes
Mientras los reclamos de los viñateros, que estuvieron presentes en esta Vendimia, apuntan a la falta de rentabilidad y a la imposibilidad de sostener las explotaciones, el gobernador eligió poner el foco en la necesidad de adaptarse a nuevas formas de comercialización.
“Ya no veremos stocks en cadenas de supermercados o comercios minoristas porque el declive inflacionario hace que deje de ser una práctica conveniente”, advirtió, sugiriendo que la industria debe generar mecanismos innovadores de venta y pago.
La apuesta por vinos de alta gama
En su discurso, Cornejo buscó respaldar sus afirmaciones con datos. “Mientras el mercado general retrocede, los vinos varietales han crecido un 3,4% en volumen. Esto pone en evidencia que la apuesta por la calidad y la alta gama es el camino correcto”, enfatizó. Esa frase condensó la visión estratégica que quiso transmitir: la salida no está en reclamar por precios mínimos o subsidios directos, sino en escalar hacia segmentos de mayor valor agregado.
Las herramientas de financiamiento
El gobernador también enumeró las herramientas financieras que, según él, el Estado mendocino ya está ofreciendo: operatoria de cosecha y acarreo para pequeños productores, líneas de crédito con tasas subsidiadas para inversiones en malla antigranizo, eficiencia hídrica y maquinaria, y subsidios para cubrir parte de los préstamos. “La diferencia es enorme y es el Estado mendocino quien la absorbe”, aseguró, en un intento de mostrar que la gestión provincial sí acompaña, aunque dentro de los márgenes que considera adecuados.
Gobierno y productores, contraste de expectativas
Los productores pintan un cuadro sombrío, con vendimias que no alcanzan para cubrir deudas y con la sensación de que el Estado los deja librados a su suerte. Del otro, un gobernador que, con números en mano, afirma que la salida está en apostar por la alta gama y en confiar en que el mercado encontrará su equilibrio.
En definitiva, Alfredo Cornejo eligió hablar de futuro, de competitividad y de prestigio internacional. Los productores, en cambio, siguen reclamando por un presente que se les vuelve cada vez más difícil de sostener.
Este es el discurso completo de Alfredo Cornejo en Coviar: