Minería y geopolítica.

El Corcovo bajo la lupa: uranio en el subsuelo de Malargüe, conflicto global y minería a la carta en Mendoza

El Corcovo emerge como nuevo actor y busca posicionarse en el tablero mundial de la minería de uranio, un metal sobredemandado en contexto de guerra.

El Editor Mendoza | Gabriela Valdés
Por Gabriela Valdés
8 de julio de 2025 - 07:55

En un contexto internacional marcado por la tensión geopolítica entre Israel e Irán, el uranio volvió a ocupar un lugar central en la disputa por la seguridad energética y la proliferación nuclear. En pleno resurgimiento global del uranio como recurso geoestratégico, en Mendoza surgió un nuevo actor que busca posicionarse en el nuevo tablero energético mundial. Se trata del Proyecto Corcovo, que se abre paso en Malargüe con el respaldo de beneficios fiscales y licitaciones “blandas” promovidas por el oficialismo provincial.

Dos expertos en la materia dieron datos de lo que ocurre con el uranio a nivel global. Julián Gadano y Juan José Aranguren, dos voces clave del sector energético nacional, participaron de Dínamo, un programa de coyuntura energética con perspectiva política.

Gadano, exsubsecretario de Energía Nuclear y especialista en geopolítica de materiales estratégicos, aportó su visión técnica sobre el uranio y los riesgos de proliferación. Aranguren, exministro de Energía de la Nación durante la presidencia de Mauricio Macri, analiza la densidad económica del mineral y su impacto en los mercados. El análisis de ambos permitió abordar con profundidad el vínculo entre el conflicto en Medio Oriente, la escalada del uranio y el escenario argentino.

Uranio, guerra y sospechas

“La torta está en el horno, todavía no levó y sigue un poco cruda, pero pronto estará lista”, apuntó Gadano al referirse al programa de enriquecimiento de uranio iraní. Aunque Irán es firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), el exfuncionario advirtió que su avance técnico justifica la desconfianza de Israel y Estados Unidos.

Según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Irán posee 500 kg de uranio enriquecido al 60%. A pesar de declarar fines pacíficos, “es lícito que el mundo desconfíe”, resumió Gadano.

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Aranguren complementó con datos técnicos: “Ese volumen cabe en un balde de 23 litros. Pesa 19.000 kg por metro cúbico”. La densidad del uranio contrasta con la volatilidad geopolítica que lo rodea.

El mineral más denso bajo tierra mendocina

Aprovechando el clima favorable que ofrece Mendoza para “monetizar el subsuelo”, la empresa Blue Sky Uranium Corp. impulsa la exploración del Proyecto Corcovo sobre unas 20.000 hectáreas en Malargüe, en la zona oriental de la Cuenca Neuquina.

El área fue identificada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) como potencial depósito de uranio, gracias a anomalías radiométricas registradas en perforaciones profundas de pozos petroleros. La geología actúa como “trampa natural” para hidrocarburos, y podría facilitar el desarrollo de depósitos económicos de uranio mediante procesos de oxidación-reducción. El área fue identificada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) como potencial depósito de uranio, gracias a anomalías radiométricas registradas en perforaciones profundas de pozos petroleros. La geología actúa como “trampa natural” para hidrocarburos, y podría facilitar el desarrollo de depósitos económicos de uranio mediante procesos de oxidación-reducción.

La empresa ya adquirió datos históricos de más de 500 perforaciones, sumando 449 estudios de hasta 750 metros de profundidad y 34 líneas sísmicas. “Este paquete masivo de información nos permitirá acelerar el modelo geológico y avanzar hacia la futura extracción”, destacó su CEO, Nikolaos Cacos.

Técnica de extracción y dudas ambientales

La técnica prevista para el Corcovo es la recuperación in situ (ISR), que evita relaves superficiales al disolver el mineral bajo tierra y bombearlo como solución a la superficie.

Aunque se la presenta como de “baja perturbación”, requiere inyección de agentes oxidantes en acuíferos confinados, lo que genera interrogantes sobre la contaminación de aguas subterráneas y sus impactos a largo plazo.

Incentivos hechos a medida

El impulso oficial a proyectos como Corcovo se estructura en un marco regulatorio diseñado para seducir inversiones. Bajo el paraguas de Impulsa Mendoza, el gobierno provincial habilita rebajas de regalías, simplificación de trámites y licitaciones flexibles. El Distrito Minero de Malargüe Oeste (MDMO) fue calificado por Blue Sky como “muy adecuado para el desarrollo minero” por su alta potencialidad geológica y baja competencia por uso de suelo o agua.

Ya durante su primera gestión, Cornejo había dispuesto rebajas de regalías por decreto, y el plan siguió con su sucesor, Rodolfo Suarez La ministra de Energía y Ambiente, incluso, invitó públicamente a CEOs mineros a “monetizar el subsuelo”, destacando los “incentivos fiscales e institucionales” ofrecidos por la provincia.

Mercado en alza

Mientras el crudo resiste a los sobresaltos bélicos gracias a una sobreoferta global, el uranio escala sin freno. “Pegó un salto. Su precio pasó de US$ 70 a US$ 77 por libra y no volvió a bajar”, remarcó Gadano. La oferta anual es de 48.000 toneladas, pero la demanda estimada para 2030 es de 60.000 toneladas. “Los precios altos van a impactar en la minería local”, advirtió.

Mendoza en el tablero global

En este contexto internacional, El Corcovo aparece como una ficha geopolítica en el juego del uranio. Con un mineral sobredemandado, sensible a los conflictos internacionales, y con un Estado provincial dispuesto a flexibilizar reglas, Malargüe se ofrece como nuevo epicentro de una disputa silenciosa: la del subsuelo argentino como mercancía estratégica.

El uranio, metal sobredemandado

En la naturaleza el uranio se presenta en muy bajas concentraciones (unas pocas partes por millón o ppm) en rocas, tierras, agua y en los seres vivos.

Para su uso el uranio debe ser extraído y concentrado a partir de minerales que lo contienen, como por ejemplo la uraninita (ver minería del uranio). Las rocas son tratadas químicamente para separar el uranio, convirtiéndolo en compuestos químicos de uranio. El residuo se denomina estéril. Esos estériles contienen las mismas sustancias radioactivas que poseía el mineral original y que no fueron separadas, como el radio, el torio y el potasio.

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