"Convicciones Transitorias"

La fórmula de Alfredo Cornejo para construir la hegemonía más longeva

- Un día como hoy de 2015 Cornejo debutó en la Gobernación.

- A diez años, está a un paso de habilitar la minería, impensado sin el poder que acumuló.

El Editor Mendoza | Javier Polvani
Por Javier Polvani
9 de diciembre de 2025 - 00:24

"No es traidor. Tiene convicciones firmes, pero transitorias". Alfredo Cornejo cumple una década, desde el 9 de diciembre de 2015, en el ejercicio del poder sin competencia en Mendoza. Cinco años antes, acuñó en una entrevista con el redactor de estas líneas aquella filosa definición que le cabe a la política, más que al destinatario, aunque no es menor el dato: Julio Cobos.

En ese entonces, Cornejo y sus usinas alimentaban a sectores antimineros, mientras se enfrentaba a los peronistas, entonces, promineros. A 15 años, espera con ansiedad la sesión del Senado del martes, 9/12/2025, el día que se cumple el décimo aniversario de su arribo a la cúspide de la política provincial. Esta vez, no solo no se opone al extractivismo en Mendoza, sino que lidera el plan minero, que tiene como nave insignia al Proyecto San Jorge, de Uspallata.

"Convicciones firmes, pero transitorias", le atribuyó a Cobos, cuando su antiguo jefe político, siendo vicepresidente, entusiasmaba al antiperonismo, ahí nomás de haberle votado en contra a la presidenta Cristina Kirchner. La definición que le dedicó a Cobos le cabe a toda la política, ergo: le cabe al gobernador Cornejo. En su camino a la cima del poder el gobernador fue Iglesista, cobista, kirchnerista, macrista y mileísta. En definita, Cornejo sólo fue cornejista desde que se descaba como dirigente de la Franja Morada en la Universidad.

El camino de Cornejo

El ex vicepresidente recién caía al infierno de los traidores del kirchnerismo cuando Cornejo dio las razones para desmentir esa condición. Cobos cotizaba en alza en el antiperonismo, ávido por un candidato para enfrentar a Cristina. La opción Cobos se desmembró con el tiempo, pero mientras tanto, su imán con un sector amplio de la población, sobre todo de Mendoza, le abrió la puerta al cobismo para volver a la UCR, antes de que se cumplieran dos años de la expulsión.

Entre su habilidad y su suerte, el avezado operador piloteó con éxito la reducción de daños en las manos malas y la suma de todos los puntos en juego en las manos dulces.

Cornejo lideró la vuelta del cobismo al radicalismo con tanta convicción como cuando condujo la retirada hacia el kirchnerismo, que provocó la expulsión fugaz. Capitalizó las dos derrotas al hilo de su partido por la Gobernación, en 2007 y 2011, a manos del peronismo. Ese partido gobernó 8 años (con Celso Jaque, primero, y Francisco "Paco" Pérez, luego) en un cuarto de siglo, con solo tres victorias en trece citas con las urnas desde el cambio de siglo. A las dos ejecutivas le sumó las legislativas del 2001.

cornejo suarez cobos sanz

Cornejo fue el operador de la carrera política de Cobos desde el inicio, cuando se impuso sobre Ernesto Sanz por la candidatura radical de 2003. En la evolución del cobismo, negoció con Alberto Fernández el pacto con Kirchner, a la vez que lideró el armado del radicalismo en el exilio a la Concertación kirchnerista, para las elecciones de 2007, como el regreso al partido seis meses después de la jura de la fórmula promocionada con el slogan Cristina, Cobos y vos.

Desde entonces, el operador comenzaba a diseñar el traje del futuro gobernador. Spoiler: mucho antes de ganar su primer mandato, ya contaba con más influencia en el circulo del poder provincial que ningún dirigente político.

La derrota de la Concertación en Mendoza, en 2007, con César Biffi a la cabeza, le abrió a Cornejo un callejón ancho y bien regado para avanzar sin obstáculos (Biffi había caído) para ir a la pelea por la conducción del radicalismo provincial contra el líder de la resistencia a la kirchnerización de la UCR, el ex gobernador Roberto Iglesias.

Cornejo eliminó a Iglesias de la política con una operación de escritorio. El "Mula" Iglesias ganó la pulseada por la candidatura de la UCR a la Gobernación, en 2011, pero la confrontación interna fue escandalosamente favorable al entonces intendente de Godoy Cruz. Ganó Paco Pérez las generales, perdió Iglesias, que nunca más volvió a generar expectativas en el electorado.

cornejo iglesias

Nunca pensó Cornejo en ser candidato a gobernador en 2011, jugó hasta último momento a serlo, para terminar negociando lo que buscaba: alinear a la UCR mendocina tras su liderazgo. Iglesias pagó la candidatura a la Gobernación con casi todos los casilleros de las listas para Diputados y el Senado.

Las elecciones para la Gobernación del 2011 eran imposibles para el radicalismo, como lo demostraron los resultados: el aluvión kirchnerista liderado por Cristina Fernández desde la Presidencia de la Nación arrastró a Paco Pérez al poder. Iglesias no pudo evitar la caída, por más que su campaña fue sólida y mejor de lo que se esperaba.

El 2007 eliminó a Biffi y el 2011 a Iglesias. Sin competencia interna, Cornejo aceleró el tejido del abrigo para transitar la fría transición hacia la consolidación de la hegemonía más potente y longeva de la historia pos dictadura de la provincia.

Llegó al gobierno en 2015, un par de años, al menos, después de escalar a la cima del ejercicio del poder en la provincia. Esa condición le permitió acelerar el desgaste del peronismo mientras tambaleaba su gobierno al mando de Pérez.

cornejo macri

El desgaste del peronismo fue clave para la hegemonía sin precedentes consolidada por Cornejo desde su primer gobierno, al que llegó —en diciembre de 2015— con la alianza de la UCR y el Pro, que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia.

El radical sobrevivió a la debacle del macrismo en 2019 y a la furia libertaria que despuntó en 2023 y arrasó en 2025 con estrategias contrapuestas. Primero se despegó de Macri y luego se pegó a Milei, sin escatimar el precio, el más alto que pagó en su carrera: cedió la lapicera de la lista para el Congreso. Cobró con mayoría de radicales en las listas provinciales.

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Milei viajó a Estados Unidos, interesado en minerales críticos y, sobre todo, en el uranio.

Milei viajó a Estados Unidos, interesado en minerales críticos y, sobre todo, en el uranio.

Al final de su primer mandato, Cornejo decidió salir sin forzar en lo más mínimo la ley que prohíbe la reelección. Eligió a Rodolfo Suárez de candidato a sucederlo, lo llevó al triunfo en las urnas y le manejó el gobierno sin confrontación alguna. Cuatro años después, Cornejo volvió a la Casa de Gobierno para darle continuidad a su hegemonía al frente de la gestión, porque a la política nunca dejó de dominarla.

Ahora, Cornejo se enfrenta a una amenaza distinta a todas las que superó: con la oposición en la lona, el retador más potente del poder del gobernador surgió de su propia interna. Luis Petri, apadrinado por el presidente Milei, está en plena construcción de su candidatura a la gobernación para 2027. Cornejo no tiene reelección ni referente con la potencia de Petri.

No obstante, tiene tiempo. Incluso para intentar torcer la prohibición y pelear por otro mandato. Tendrá mucho que ver cómo le vaya a Milei y qué decida hacer en Mendoza el presidente. Por ahora, Cornejo y Milei mantienen la alianza que pactaron antes de las elecciones para ir juntos en las listas. La película continuará...

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