La guerra por Groenlandia copó el escenario de Davos: Europa se plantó contra Donald Trump
-En Davos, el foro de los ricos para pactar el mundo que viene fue asaltado por la geopolítica.
-La confrontación menos pensada tras la anexión de Groenlandia.
PorElEditor Mendoza
20 de enero de 2026 - 21:30
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Macron cuestionó a Trump en el Foro de Davos.
El Foro Económico Mundial se convierte en escenario de una ruptura histórica. Ante la exigencia de Washington de anexionar Groenlandia y las amenazas de guerra comercial, los líderes europeos, encabezados por Emmanuel Macron y Ángela Von der Leyen, activan mecanismos de defensa inéditos frente a quien fuera su aliado histórico.
Lo que debía ser la habitual cumbre de la élite global en los nevados picos suizos se ha transformado, en cuestión de horas, en el teatro de operaciones de una crisis transatlántica sin precedentes. El Foro Económico Mundial (WEF) abrió sus puertas este martes no para celebrar la cooperación, sino para gestionar una realidad que muchos diplomáticos califican en privado como una pesadilla: la transformación de Estados Unidos de socio protector en la amenaza más urgente para la estabilidad del Viejo Continente.
Davos, desvirtuado
El detonante de este cisma diplomático ha sido la escalada en las exigencias de Donald Trump. Lo que comenzó como una retórica agresiva se ha materializado en un ultimátum directo: o Dinamarca entrega la soberanía de Groenlandia a Washington, o Europa enfrentará represalias que van desde una guerra comercial total hasta posibles acciones militares. "Groenlandia es imperativa para la seguridad nacional y mundial", repite el mandatario estadounidense como un mantra, elevando la presión antes de su llegada al foro este miércoles.
davos 2026
Foro de Davos
La respuesta europea, lejos de la sumisión, ha marcado un punto de inflexión. El encargado de trazar la línea roja fue Emmanuel Macron. En una intervención de alto voltaje político, el presidente francés ofreció un diagnóstico sombrío pero lúcido: el mundo se desliza hacia un sistema "sin reglas", donde el derecho internacional es sistemáticamente pisoteado por las "ambiciones imperialistas" de las grandes potencias.
Aranceles para todos
Aunque Macron evitó nombrar directamente a Trump en cada frase, los destinatarios de su mensaje eran evidentes. "Es siempre preferible el respeto a los brutos, y el Estado de derecho a la brutalidad", sentenció el líder galo. La tensión personal entre ambos mandatarios ha alcanzado cotas máximas; en las últimas horas, la Casa Blanca amenazó con imponer aranceles del 200% a los vinos y perfumes franceses si París no se pliega a las nuevas directrices de Washington.
El núcleo de la disputa ideológica radica en la propuesta estadounidense de crear un nuevo "Consejo de la Paz", un organismo que, según los estatutos preliminares, vaciaría de contenido a la Organización de Naciones Unidas (ONU) para someter la gobernanza global a la voluntad del Despacho Oval. Macron rechazó de plano esta iniciativa, defendiendo el multilateralismo y proponiendo al G7 como el foro legítimo para el diálogo cooperativo. "No se debe aceptar pasivamente la ley del más fuerte", advirtió, llamando a Europa a utilizar sus propias armas.
El "bazuca" comercial de Bruselas
Más allá de la retórica, la Unión Europea (UE) ha comenzado a mover sus piezas en el tablero económico con una contundencia inusual. La maquinaria legislativa del bloque ha reaccionado ante lo que considera una "competencia desleal" y un intento de subordinación.
En una maniobra coordinada, el Parlamento Europeo anunció su intención de congelar la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos. Este pacto, negociado bajo fuerte presión, preveía condiciones asimétricas: aranceles del 15% para las exportaciones europeas frente a una eliminación total de tasas para los productos estadounidenses.
La decisión cuenta con un consenso transversal en la Eurocámara. "Hay un acuerdo mayoritario de los grupos políticos", confirmó Iratxe García Pérez, presidenta del grupo socialdemócrata (S&D). Por su parte, el Partido Popular Europeo (PPE), la fuerza mayoritaria, respaldó la suspensión. Manfred Weber, líder del PPE, fue tajante sobre el impacto de esta medida: "No permitir que las empresas estadounidenses accedan sin derechos de aduana al mercado europeo es una herramienta muy poderosa".
trump
Esta estrategia se alinea con lo que Macron definió como el "bazuca" comercial de Europa: un instrumento anti-coerción diseñado para tiempos de guerra económica. Valérie Hayer, del grupo centrista Renew, subrayó que las corporaciones norteamericanas difícilmente aceptarán perder el acceso al mercado único más grande del mundo.
Defensa institucional de la soberanía
En el plano institucional, la postura de la Comisión Europea ha sido igualmente férrea. Ursula Von der Leyen, presidenta del ejecutivo comunitario, declaró en Davos que "el viejo orden mundial ha muerto", reconociendo la necesidad de una Europa geopolítica capaz de defenderse por sí misma.
Respecto a la disputa territorial, Von der Leyen prometió una respuesta "inflexible, unida y proporcional". La funcionaria aseguró que la soberanía del territorio autónomo danés es "innegociable", desestimando las intenciones de compra o anexión por parte de la administración Trump. Como contrapartida estratégica, la UE ha anunciado un plan de inversión "masivo" en Groenlandia para reforzar los lazos con la isla y blindar su integridad territorial.
Mientras la nieve cae sobre Davos, la sensación en los pasillos del centro de congresos es que la alianza atlántica, pilar de la seguridad occidental durante 70 años, ha entrado en una fase de congelación quizás irreversible.