Lado B del despido.

Marco Lavagna dejó su sello en el INDEC antes de dar el portazo: el organismo estrenó logo

-Marco Lavagna aprobó la nueva identidad visual del INDEC antes de dejar la repartición.

-La inflación de enero estrenará el nuevo logo, que ya es de la vieja gestión.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
2 de febrero de 2026 - 19:00

En un giro que combina la estética corporativa con la alta tensión política, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) atraviesa una de sus semanas más paradójicas desde la normalización institucional de 2016. Mientras las pantallas oficiales y las redes del organismo estrenaban una nueva identidad visual —caracterizada por el minimalismo y la modernidad—, los pasillos del edificio de la calle Julio A. Roca se veían sacudidos por la renuncia de su director, Marco Lavagna. El contraste es total: el diseño de una "nueva era" colisiona con la fragilidad de una conducción técnica que pierde a su principal referente.

La marca de Marco Lavagna

El relanzamiento de la marca INDEC no fue un evento menor. Se presentó como una culminación de un proceso de profesionalización que buscaba enterrar definitivamente los años de la intervención política. La nueva estética, que reemplaza los antiguos isotipos por una arquitectura de datos más limpia y tipografías sans-serif de alta legibilidad, pretende proyectar la imagen de un instituto autónomo, tecnológico y alineado con los estándares de la OCDE.

marco lavagna
Marco Lavagna, ahora extitular del INDEC.

Marco Lavagna, ahora extitular del INDEC.

Bajo la gestión de Marco Lavagna, el organismo había puesto especial énfasis en la digitalización. El Censo 2022, a pesar de las críticas iniciales por el procesamiento de datos, fue el gran experimento de esta transición hacia lo bimodal. La nueva identidad visual debía ser, en teoría, el broche de oro de este proceso: un envoltorio sofisticado para una institución que, según el discurso oficial, ya no dependía de los humores del Poder Ejecutivo.

El factor Lavagna: un equilibrio roto

Sin embargo, la salida de Marco Lavagna ha puesto en duda la solidez de ese envoltorio. El economista, hijo del exministro Roberto Lavagna, se había convertido en un "puente" de credibilidad. Su figura garantizaba una cuota de independencia técnica que los mercados y los organismos internacionales valoraban, especialmente en medio de la escalada inflacionaria y las metas fiscales acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La renuncia, presentada en un contexto de reordenamiento del gabinete económico, deja al descubierto una grieta institucional. ¿Es el INDEC una política de Estado blindada por su nueva imagen, o sigue siendo una oficina vulnerable a los cambios de nombres? Para los analistas de la City porteña, el cambio de logo es una mejora estética bienvenida, pero la vacante en la dirección es un riesgo sistémico. Sin una cabeza de alto perfil técnico y político, el fantasma de la manipulación de datos, aunque lejano, vuelve a sobrevolar en las conversaciones de los consultores privados.

El diseño frente al dato

El artículo principal de la nueva manual de marca del INDEC destaca la "transparencia" y la "accesibilidad". No obstante, la transparencia no se logra con paletas de colores, sino con la estabilidad de los equipos de trabajo. La gestión de Lavagna se caracterizó por mantener a gran parte de la línea técnica que sobrevivió a la gestión de Jorge Todesca, logrando una continuidad inédita en la historia reciente de la estadística argentina.

Hoy, la confrontación es evidente. Por un lado, una institución visualmente renovada, capaz de producir infografías interactivas y visualizaciones de datos en tiempo real. Por otro, una incertidumbre de gobernanza que amenaza con opacar los logros operativos. La pregunta que circula en el Ministerio de Economía es quién sucederá a Lavagna y si ese sucesor podrá heredar el capital de confianza que el director saliente construyó con los usuarios de los datos.

Una transición inconclusa

La Argentina se enfrenta a un escenario donde la forma parece querer ganarle la carrera al fondo. El INDEC tiene hoy un logo más amigable, pero su futuro operativo está en suspenso. Si la nueva identidad visual pretendía simbolizar la mayoría de edad del organismo, la renuncia de su titular recuerda que las instituciones en el país aún están fuertemente personalizadas. El desafío del próximo director será demostrar que el INDEC es mucho más que una marca atractiva: es el termómetro real de una economía que no permite errores de cálculo.

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