El Gobierno busca liberar el uso del llamado “dólar colchón” y promete no investigar consumos menores a $50 millones. Sin embargo, expertos como Carlos Melconian advierten que no hay incentivos reales para movilizar esos fondos y acusan al oficialismo de magnificar la medida sin un programa sólido.
Juan Pazo defiende la libertad del dólar ahorrado en casa
El titular de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (ARCA), Juan Pazo, aseguró que el Gobierno quiere garantizar que los ciudadanos “que ganaron dólares de forma lícita” puedan utilizarlos “como quieran y sin miedo”. Con esa premisa, se habilitó formalmente el uso libre de esos fondos, conocidos popularmente como “dólar colchón”.
En declaraciones a Radio Rivadavia, Juan Pazo explicó que la medida se enmarca en un esquema de simplificación tributaria, acompañado por un proyecto de ley que será enviado al Congreso y que incluye reformas en la Ley Penal Tributaria y la Ley de Procedimiento Tributario.
Entre las modificaciones, se destaca un régimen simplificado de Ganancias, que permitirá a quienes adhieran consumir sin que ARCA investigue su incremento patrimonial o movimientos financieros, salvo que superen los $50 millones mensuales o adquieran bienes registrables por encima de ese monto.
“Estamos dando libertad con seguridad jurídica”, remarcó Pazo, quien anticipó que no se requerirá información adicional ni se realizarán cruces de datos si se respeta el régimen. También detalló que cualquier operación con fondos declarados, como la compra de un auto usado, no generará reportes ni alertas si se respeta el umbral establecido.
Melconian: “Mi canuto sigue siendo mi canuto”
Pese al entusiasmo oficial, el economista Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación y referente cercano a Mauricio Macri, minimizó la medida con una frase que se volvió viral: “Mi canuto sigue siendo mi canuto”. Según su análisis, el plan del Gobierno no cambia el comportamiento real de los ahorristas ni representa un cambio de fondo en la política económica argentina.
“El Gobierno cree que esto es como levantar el cepo, pero no lo es. No hay un antes y después”, criticó. Para Melconian, la iniciativa carece de un marco programático sólido y forma parte de una “lógica de experimentación” sin efectos transformadores.
“Estas cosas deben formar parte de una hoja de ruta estructurada, no de un show aislado. Si no hay confianza ni incentivos, nadie va a mover su dinero del colchón”, agregó el economista.
¿Qué cambia realmente con esta medida?
La iniciativa del Gobierno busca movilizar dólares no declarados que muchas personas guardan fuera del sistema financiero, producto de la desconfianza en el peso, la inflación o los controles cambiarios del pasado. Sin embargo, no se trata de un blanqueo formal, ya que sólo exime de reportes si los montos consumidos no superan ciertos umbrales.
Mientras tanto, economistas como Melconian señalan que el temor a la inestabilidad macroeconómica y la falta de incentivos fiscales concretos siguen siendo barreras estructurales para reinsertar esos ahorros en la economía formal.