El presidente Donald Trump anunció que accede a suspender los bombardeos contra Irán por dos semanas tras la mediación de Pakistán. El pacto exige la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz y establece un cese de hostilidades que integra a Israel y Líbano, permitiendo que las negociaciones por la paz comiencen este viernes en la ciudad de Islamabad.
La decisión llegó apenas una hora antes de que expirara un ultimátum que prometía consecuencias devastadoras. Washington aceptó una propuesta de diez puntos presentada por Teherán, la cual servirá como base para un acuerdo definitivo.
Según el mandatario estadounidense, los objetivos militares iniciales ya han sido superados, lo que permite priorizar una resolución diplomática de largo plazo para la estabilidad de Oriente Medio.
Una guerra que mantiene en vilo al mundo
La tensión alcanzó su punto máximo durante la jornada, cuando miles de civiles iraníes se posicionaron como escudos humanos en infraestructuras clave ante la inminencia de un ataque a gran escala.
Mientras tanto, en Estados Unidos, sectores de la oposición demócrata evaluaban mecanismos constitucionales para intervenir en las decisiones del Ejecutivo, y desde el Vaticano, el Papa León XIV calificaba la situación como inaceptable.
Por su parte, el gobierno de Irán, liderado por Mojtaba Khamenei, calificó el anuncio como una victoria política al lograr que Estados Unidos considere sus condiciones, incluyendo el alivio de sanciones. Aunque el cese de fuego es temporal, la reapertura del estrecho de Ormuz bajo coordinación militar iraní representa el primer paso concreto para alejar al mundo de un enfrentamiento directo de proporciones históricas.