En una semana marcada por movimientos financieros vertiginosos y tensiones políticas crecientes, las principales cerealeras argentinas volvieron a ocupar el centro de la escena. Tras embolsarse unos 2.000 millones de dólares gracias a la eliminación temporal de las retenciones, las grandes exportadoras de granos cumplieron su parte del pacto tácito con el Gobierno: ayudaron al Palacio de Hacienda a renovar con éxito la deuda en pesos que vencía este viernes, informó el portal LPO.
La operación fue doblemente beneficiosa. Por un lado, el Tesoro logró un rollover superior al 130%, adjudicando $7,339 billones sobre ofertas por $7,738 billones, según informó el secretario de Finanzas, Pablo Quirno. Por otro, las cerealeras encontraron la forma de prestarle al Estado los mismos pesos que obtuvieron por la venta de soja "en papel", blindándose al mismo tiempo frente a una devaluación que el mercado da por descontada tras las elecciones.
Bonos estratégicos y cobertura cambiaria
Los bonos más demandados fueron los dólar linked, con vencimientos estratégicamente ubicados: 31 de octubre y 28 de noviembre. Fechas que no son casuales, ya que se sitúan justo después de los comicios y antes de una posible corrección cambiaria. Para los analistas, el mensaje es claro: las cerealeras no arriesgan, se cubren.
El negocio es redondo. Primero, accedieron a dólares baratos —prestados por sus casas matrices al 2,5% anual— para financiar operaciones de soja. Luego, liquidaron esos dólares en el mercado oficial (MULC), obteniendo pesos que ahora colocan en bonos ajustados por tipo de cambio. Si el dólar oficial sube, el capital se ajusta automáticamente. Y como si fuera poco, perciben una tasa de interés superior al 50%.
El esquema incluye otro beneficio: cuando llegue el momento de exportar físicamente, podrán descontar nuevamente el 26% de derechos de exportación, ya que la comercialización traslada ese costo al precio que pagan los productores. En otras palabras, el negocio se multiplica en cada etapa. El esquema incluye otro beneficio: cuando llegue el momento de exportar físicamente, podrán descontar nuevamente el 26% de derechos de exportación, ya que la comercialización traslada ese costo al precio que pagan los productores. En otras palabras, el negocio se multiplica en cada etapa.
Éxito oficial, malestar de productores
Para el Gobierno, la licitación fue un éxito. En un contexto de urgencias fiscales, el Tesoro consiguió aire financiero. Pero la contracara es inquietante: la estructura de deuda ofrecida parece convalidar las expectativas de devaluación. Las cerealeras no improvisan, y el Estado tampoco disimula.
Mientras tanto, el campo estalló de furia. "Diez tipos se llevaron 2.000 millones de dólares", denuncian productores que ven cómo el negocio se concentra en pocas manos, mientras ellos enfrentan precios deprimidos y retenciones reinstaladas. La bronca se intensificó cuando la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) anunció que, tras recaudar los 7 mil millones de dólares esperados, daba por terminado el período de retenciones cero apenas 48 horas después de iniciado.
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Un video grabado por un productor desde un maizal se volvió viral y pinta la desesperación y las jugadas especulativas del Gobierno en medio de la falta de dólares. Un productor rural, con el rostro curtido por el sol y la voz cargada de indignación, acusó al presidente Javier Milei, al ministro de Economía Luis Caputo y a un grupo de exportadores de haber ejecutado una “jugada preparada” que, según sus cálculos, habría costado al campo unos 1.500 millones de dólares.
La defensa de Caputo
Ante las críticas, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió al cruce. Desde Estados Unidos —donde se reunió con funcionarios de la administración de Donald Trump— desmintió que los productores no se hayan beneficiado. "Tienen el precio más alto de la soja en los últimos 25 años y han capitalizado el 60% de la baja de las retenciones", afirmó en una entrevista televisiva en TN. Según Caputo, el precio subió un 17% respecto al viernes anterior, y aseguró que "el campo sigue siendo para nosotros una prioridad".
El lunes, la administración de Javier Milei había anunciado la baja de las retenciones a cero hasta el 31 de octubre, con la expectativa de recolectar 7 mil millones de dólares. Sin embargo, tras el éxito recaudatorio, ARCA dio por finalizado el beneficio. Sectores políticos y del agro cuestionaron la medida y sus beneficiarios, entre ellos los once grandes exportadores que se beneficiaron con 1.500 millones de dólares.