La tensión en Santa Fe no cede. A pesar de una extensa reunión de negociación entre el Gobierno provincial y referentes de los policías, que se prolongó hasta la madrugada de este miércoles, las protestas de uniformados frente a las sedes policiales persisten.
Según fuentes del Ejecutivo santafesino, hubo un "acercamiento de posiciones". Aunque no se han brindado detalles oficiales sobre el acta de la reunión, las versiones indican que la nueva propuesta del Gobierno incluye dos puntos clave para intentar finalizar el conflicto.
Por una parte, se reemplazó la oferta anterior, que generó malestar al beneficiar solo a un sector de la fuerza. Además habrá una reconsideración de los pases a disponibilidad de unos 20 agentes que participaron de las primeras movilizaciones.
En el encuentro participaron los ministros Pablo Cococcioni (Justicia y Seguridad) y Pablo Olivares (Economía), mientras que por parte de los policías movilizados —que carecen de representación orgánica— actuó como interlocutor el ex agente y abogado Gabriel Sarla.
Presencia policial mínima en Santa Fe
A pesar de la protesta, que implica que muchos móviles policiales no estén patrullando las calles, autoridades de la fuerza aseguraron que la operatividad en Rosario se mantiene en un nivel "aceptable". Esto se logra gracias a un esquema de patrullajes mínimos garantizados por personal jerárquico de la Unidad Regional II.
La situación es crítica y el Gobierno busca desesperadamente que los agentes regresen a sus funciones. En la mañana de este miércoles, el jefe de Policía de Santa Fe, Luis Maldonado, se acercó a la concentración en la Jefatura de Rosario (Ovidio Lagos al 2500) para dialogar con los manifestantes.
"Tenemos que mostrar buena voluntad. Las disponibilidades se van a ir levantando ahora. Necesitamos salir a la calle", pidió Maldonado a sus subordinados.
En sintonía, el ministro Cococcioni instó a los agentes a deponer su actitud: “Que pasen por jefatura, retiren su arma reglamentaria y vuelvan a reintegrarse al servicio de manera inmediata”.
La jornada de martes fue particularmente tensa, con cortes de calle y ruidosas protestas frente a la Jefatura rosarina, lo que obligó al Gobierno a cambiar su postura inicial de dureza y retomar el diálogo.