En 2024, cada argentino consumió en promedio 17 kilos de carne de cerdo, el doble que hace doce años. La tendencia marca un cambio en la alimentación, que hoy valora más esta carne por su sabor, su precio y sus beneficios nutricionales. Pero este auge también pone sobre la mesa una advertencia: la triquinosis sigue presente y es clave prevenirla.
Aumenta el consumo de cerdo en Argentina: más sabor, más nutrición
Históricamente asociada a épocas festivas o comidas tradicionales, la carne porcina se volvió parte del menú semanal. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, desde 2016 el consumo de pollo y cerdo superó al de carne vacuna, algo impensado años atrás. Hoy se busca variedad, economía y calidad nutricional.
En esa línea, los cortes magros de cerdo han mejorado notablemente: tienen 31% menos grasa, 14% menos calorías y 10% menos colesterol que hace una década. Además, aportan proteínas de alto valor biológico, grasas saludables, vitaminas del complejo B y minerales como hierro y fósforo.
Triquinosis: qué es, cómo se previene y por qué sigue apareciendo
Pero el crecimiento del consumo coincide con la época de carneos caseros en provincias como Mendoza, donde la tradición familiar muchas veces se impone sobre el control sanitario. En 2024, se registraron 78 casos de triquinosis en la provincia, con focos en San Martín, Luján, Guaymallén y Maipú, entre otros departamentos.
La triquinosis es una enfermedad parasitaria que se transmite al consumir carne cruda o mal cocida de cerdo, jabalí o puma infectados, o productos sin control bromatológico. Sus síntomas pueden aparecer entre los 5 y los 15 días e incluyen fiebre, dolores musculares, diarrea, vómitos, inflamación de párpados y malestar general.
Desde el Ministerio de Salud y Deportes, a través del Departamento de Inocuidad Alimentaria, recomiendan:
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Cocinar bien la carne hasta que no tenga zonas rosadas.
Comprar solo en comercios habilitados, con productos etiquetados.
Evitar alimentos de origen dudoso o de elaboración casera sin análisis.
Recordar que el microondas, la sal o el ahumado no eliminan el parásito.
Además, en los criaderos familiares se sugiere controlar roedores, alimentar a los animales con comida segura y eliminar animales muertos de forma adecuada. No existe vacuna para esta enfermedad, por lo que la prevención es la única barrera real.