Mientras el país celebra un nuevo aniversario de su Independencia, en las calles del centro mendocino se vive una realidad distinta: la decisión de abrir o no las puertas de los comercios. El dilema se presenta así: si abren deben pagar a los empleados el feriado. Si no abren se pierden las ventas de ese día, pero precisamente, las ventas vienen flojísimas en un contexto recesivo en Mendoza.
Según informó la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de Mendoza (Cecitys), solo el 40% de los comercios del centro decidió operar este miércoles feriado. Entre ellos, algunos lo harán en horario normal, buscando aprovechar la afluencia turística por las vacaciones de invierno y no resignar ventas, que ya vienen en picada. Otros optaron por horarios reducidos, con atención solo durante la mañana.
El 60% restante, en cambio, apostó por el descanso: sus puertas permanecen cerradas y sus empleados disfrutan del día libre. Esta dinámica marca una diferencia con respecto a feriados anteriores, donde una mayor proporción de negocios permanecía activa.
Las ventas, en caída libre
En junio, las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas tuvieron una caída interanual del 0,5% a precios constantes. En la comparación con el mes anterior también se verificó un descenso del 6,7%. No obstante, en el primer semestre del año las ventas acumulan un crecimiento interanual del 9,1% respecto de la catastrófica caída del 2024: el descenso que experimentaron en el primer semestre del año pasado fue de 17,2%. Son datos provistos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) que en Mendoza tiene filial a través de la FEM.
En cuanto a la situación económica de los comercios, el 58,3% indicó que se mantuvo respecto al año anterior, mientras que un 27,5% afirmó que empeoró. Sin embargo, el 50% de los encuestados cree que la situación económica de su negocio mejorará de cara al próximo año, mientras que el 7,8% estima que será peor.