El Departamento General de Irrigación volvió a imponerle una penalización a Aguas y Saneamiento Mendoza (AySAM) tras detectar un vertido clandestino de efluentes cloacales sin tratar sobre los cauces de agua productiva. La medida ratifica la alarmante reiteración de contingencias ambientales en la zona de Los Corralitos que ha generado reiterados reclamos por parte de los vecinos de la zona.
Una denuncia telefónica radicada por la Inspección de Cauce Vertientes Corralitos en la que se alertaba que personal de AySAM había destruido intencionalmente la pared del canal Ramo 12 en calle Severo del Castillo culminó con la emisión de la Resolución N° 481, emitida el 11 de mayo de 2026.
Investigación y sanción para AySAM
Según describe el escrito, los inspectores del organismo constataron en el lugar que la empresa operadora rompió deliberadamente la infraestructura hidráulica del canal impermeabilizado, el cual había sido reparado pocos días antes. Esta rotura provocó que los efluentes cloacales crudos, desprovistos de cualquier tipo de tratamiento, se derivaran de forma directa hacia el cauce de riego agrícola.
Los análisis posteriores confirmaron la gravedad extrema de la situación.
En tanto, el Laboratorio de Irrigación verificó la presencia concluyente de efluente cloacal crudo con un impacto contaminante directo en el cauce. Aunque AySAM intentó mitigar el impacto instalando un equipo de cloración, los análisis químicos demostraron una ausencia total de cloro residual, evidenciando una ineficacia absoluta de sus medidas de contingencia.
Por este motivo, la Dirección de Asuntos Legales y la Dirección de Gestión Ambiental del Recurso Hídrico determinaron que la conducta de la empresa revistió una gravedad excepcional. La respuesta institucional consistió en aplicar la sanción económica más alta contemplada en la normativa vigente: 100.000 Unidades Fiscales del Agua (UFA). Teniendo en cuenta que cada UFA equivale a 1.200 pesos, la multa asciende a una histórica suma de 120.000.000 de pesos.
Además de la millonaria multa, se emplazó a la firma a reparar de inmediato la infraestructura destruida en un plazo perentorio de diez días corridos. El caso cobró tal magnitud que las autoridades radicaron la denuncia penal correspondiente en la Unidad Fiscal de Delitos contra el Medio Ambiente, bajo el expediente N° P-32247/26.
Un historial de agua contaminada y negligencia
La resolución dictada en mayo de 2026 no es la primera que se le impone a la empresa de aguas.
El primer antecedente data del 27 de agosto de 2025. En esa fecha, mediante la Resolución N° 868, Irrigación multó a AySAM con $9.275.000. La penalidad fue el resultado de las inspecciones que comprobaron vuelcos cotidianos y no autorizados de fluidos cloacales sobre el Colector Pescara. Las descargas se originaron por el colapso del colector de calle Humberto Primo, situado también entre las arterias Severo del Castillo y 2 de Mayo.
En aquel descargo, la prestataria atribuyó el incidente al desacople de unas mangueras de impulsión en sus sistemas de electrobombas. Sin embargo, la Dirección de Gestión Ambiental del Recurso Hídrico rechazó sus argumentos al constatar que la firma realizaba advertencias genéricas semanales en lugar de tramitar los permisos formales individuales con 24 horas de antelación, eludiendo los mecanismos de control diseñados para proteger la seguridad ambiental del área.
Pocos meses después, el 22 de octubre de 2025, Irrigación emitió otra sanción por un nuevo desborde cloacal en la vía pública ocurrido el 25 de julio de 2025 en la misma intersección de Los Corralitos. En esa oportunidad, tras corroborar que los hechos eran de exclusiva responsabilidad del operador al producirse en instalaciones bajo su cuidado directo, la Superintendencia le aplicó una multa adicional de $10.211.250.
La reincidencia recurrente en el mismo punto geográfico determinó el posterior endurecimiento de las sanciones técnicas y penales vigentes.