Luego del feroz incendio que se desató en la noche del miércoles en el distrito Bardas Blancas, en Malargüe, el panorama al día siguiente es realmente desolador. En la zona, ubicada sobre la Nacional Ruta 40, hubo muchas hectáreas quemadas y se registró la pérdida de animales de puesteros del lugar.
Si bien es pronto para cuantificar los daños que dejaron las llamas, la imagen de cómo quedó todo post incendio habla por sí sola. El siniestro generó mucha preocupación en los pobladores del lugar y gracias a un trabajo en conjunto de Defensa Civil, bomberos privados, Servicios Públicos, el municipio y empresas, se logró frenar el avance del fuego.
Por el momento, no se registra presencia de viento en Malargüe, lo que ayuda también a evitar que se pueda reavivar algún foco ígneo que haya quedado en la zona de campo del sur del departamento.
Como consecuencia de este incendio, el puesto de la familia Castro fue quien más sufrió las consecuencias por la muerte de animales que tenían en sus corrales.
El municipio se defiende por su trabajo en el incendio
El incendio forestal en Bardas Blancas no sólo provocó un gran susto en las familias que tienen sus puestos en la zona, sino que también generó una fuente de críticas hacia el municipio de Malargüe por su accionar ante tamaño siniestro ambiental.
La concejal Silvina Camiolo habló de falta de un plan de contingencias, el cual debe ser aprobado por ordenanza del Concejo Deliberante. Ante esta crítica y otras más recibidas de vecinos de la comuna, el secretario de Infraestructura y Servicios Públicos, José Barro, fue el portavoz de la "defensa" del trabajo realizado.
“No es que el municipio no atienda ni que no estemos atentos a estas emergencias. Siempre estamos predispuestos, el intendente está preocupado y ocupado. Las críticas constructivas sirven, equivocaciones siempre hay, pero cuando uno es malintencionado la conciencia siempre está tranquila”, deslizó el importante funcionario del Ejecutivo que comanda Celso Jaque.