Mendoza arrancó el 2026 con un doble golpe al bolsillo de los trabajadores. Desde el 1° de enero comenzó a regir el nuevo cuadro tarifario eléctrico aprobado por el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), mientras que el boleto de colectivo urbano trepó a $1.400, acumulando un alza del 775% en apenas dos años. Dos bienes de demanda inelástica y semielástica —la luz y el transporte público— se encarecen al mismo tiempo, confirmando que lo que más presiona la inflación de Mendoza está fuera de la góndola.
El aumento del transporte no es menor. En noviembre el boleto había pasado de $1.000 a $1.200 y ahora llega a $1.400. En enero de 2024 costaba $160. Para trabajadores y estudiantes, el colectivo es un gasto fijo difícil de esquivar, mientras que los viajes de ocio se reducen cada vez más. El Ente de Movilidad Provincial (EMOP) presentó además un informe que ubica el costo por kilómetro urbano en $4.081,95, lo que explica la presión de los empresarios para ajustar las tarifas. El rubro Transporte y Comunicaciones fue uno de los ítems que más empujó la última medición de inflación, con un alza del 4,8% mensual, y cada ajuste en el boleto repercute en cascada sobre la logística, la educación y la salud.
La electricidad también sube
En paralelo, este viernes se publicó en el Boletín Oficia una resolución del EPRE que aprobó el recálculo de los cuadros tarifarios eléctricos que regirán durante enero de 2026. La medida responde a las resoluciones de la Secretaría de Energía de la Nación, que fijaron nuevos precios estacionales de energía, potencia y servicios en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). El organismo provincial ratificó que los cambios tendrán vigencia desde el 1°, afectando tanto a usuarios residenciales como a entidades de bien público y comercios.
El nuevo esquema mantiene la segmentación de usuarios:
-
Nivel 2 (menores ingresos): bonificación con tope de 350 kWh mensuales.
Nivel 3 (ingresos medios): bonificación con tope de 250 kWh mensuales.
Nivel 1 (altos ingresos): pagan el precio pleno sin subsidios.
El consumo que exceda esos límites será facturado al valor de Nivel 1, lo que implica que muchas familias de ingresos medios podrían ver incrementos significativos en sus boletas si superan los topes. En un verano marcado por altas temperaturas y mayor uso de ventiladores y aires acondicionados, el riesgo de superar esos límites es alto.
Impacto en los hogares y comercios
Para un hogar promedio de Nivel 3, el impacto puede traducirse en un incremento de entre el 20% y el 40% en la factura, dependiendo del consumo. Los usuarios Nivel 2 tendrán tendrán una suba igualmente sensible si se exceden los 350 kWh mensuales.
Los comercios, en tanto, quedan fuera de los beneficios de la segmentación y deberán afrontar el costo pleno de la energía. Esto podría traducirse en mayores gastos operativos y, en consecuencia, en un traslado a los precios de bienes y servicios.
Regímenes especiales y compensaciones
La resolución también contempla regímenes especiales para entidades de bien público y clubes de barrio, que tendrán tarifas de referencia similares a las de los usuarios Nivel 2. Además, se ratifica la aplicación del recargo de $1.704 por megavatio hora, que integra el Fondo Nacional de la Energía Eléctrica (FNEE), y se establecen parámetros para subsidios y compensaciones a cargo del Fondo Provincial Compensador de Tarifas.
Un comienzo de año cuesta arriba
La combinación del aumento del boleto de colectivo y de la tarifa eléctrica marca un inicio de año cuesta arriba para los mendocinos. Ambos servicios son esenciales y de consumo inelástico: no pueden dejar de usarse, aunque suban de precio. Por eso, su encarecimiento impacta de manera directa en la inflación y en la economía cotidiana.
El problema no es solo el porcentaje de incremento, sino la frecuencia con la que se actualizan las tarifas.
Mendoza enfrenta un 2026 con más presión sobre el bolsillo. El transporte público y la electricidad, dos bienes básicos e inevitables, se encarecen al mismo tiempo y se convierten en símbolos del ajuste.