Corazón caliente y cabeza fría. Tomás Civelli es la gran realidad del fútbol de salón de Mendoza. Figura de Andes Talleres, el 13 fue el pilar del Matador en una tremenda final jugada con dientes apretadas ante Don Orione. Capitán, amo y señor, cumplió con el deseo al volver de Italia: dar la vuelta con el club que lo acobijó desde que puso un pie siendo casi un pibe.
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Hormiga Civelli volvió de Italia para ser campeón. Hecho.
"Siempre es especial ser campeón con esta camiseta. Fue una tremenda final, jugada con el alma. Los dos creo que hicimos un gran partido y por suerte pudimos coronarlo nosotros. Esto es para toda la familia de Andes Talleres, un club especial que merece estar donde está", dijo la Hormiga atómica, todavía con las pulsaciones a diez mil revoluciones.
El poste de la Selección argentina jugó de todo: metió, corrió, habló, arengó, dio la cara y bancó al límite de lo físico. Pablo Stahringer sabía que no podía darle descanso porque su equipo lo necesitaba dentro de la cancha, y Civelli se disfrazó de figura: "Estoy muy feliz, vine para ésto y se dio".
Tras una enorme temporada en el fútbol de salón italiano, Tomás retornó al país, y en lugar de tomarse vacaciones antes de emprender el retorno al Viejo Continente, decidió jugar con la camiseta que lleva adherida a la piel: "No quería perderme este torneo y lo coronamos de la mejor manera", cerró.
Andes Talleres y una final infartante
El Matador le ganó a Don Orione en un partido repleto de emociones. Lo ganaba el Azulgrana con el tanto de Tejero pero Sarmiento igualó a dos minutos para el final. Tras el alargue en parda, fue Andes Talleres el más efectivo en la tanda de penales para terminar logrando la estrella local.