Oscar Ruggeri volvió a ser el centro de la escena, pero esta vez no por sus análisis tácticos, sino por una revelación que sacudió al fútbol argentino. El Cabezón confesó, entre risas, cómo logró eludir un control antidoping a principios de los años 90, mediante una maniobra irregular que involucró a médicos y compañeros.
La historia se remonta a su etapa como jugador de Vélez. Según relató el ex defensor, todo comenzó por un descuido médico: "El doctor me había dado una Dorixina porque me dolía la cabeza. Me la tomé y, cuando voy a calentar, me dice: '¿Sabés que me equivoqué? Esa está prohibida'".
A pesar de que Ruggeri intentó evitar el sorteo, su número -el 6- resultó seleccionado para el control tras el partido. Ante la desesperación por el posible positivo, la solución llegó en el entretiempo de forma poco ortodoxa.
Con la complicidad del cuerpo médico y técnico, Ruggeri buscó un "donante" de orina dentro del plantel. "Me metí un cosito de suero y dije: '¿A quién hago mear que esté sanito?'. Y me dijeron a 'Chupete' Vázquez", recordó el campeón del mundo, refiriéndose a su entonces compañero, el uruguayo Carlos Vázquez.
La anécdota, que Ruggeri contó con tono jocoso ante la mirada atónita de sus compañeros de panel, reveló que el médico incluso bromeó sobre el estado de la muestra de Vázquez: "Vos quedate tranquilo que alcohol te va a salir, pero está todo permitido".
Un debate sobre las prácticas del pasado
La revelación generó repercusiones inmediatas. Mientras algunos televidentes lo tomaron como una "picardía" propia de la época, otros cuestionaron la liviandad con la que se tratan maniobras que hoy serían sancionadas con extrema dureza por los organismos internacionales.
Este secreto, guardado por más de tres décadas, pone bajo la lupa cómo se manejaban los controles en el fútbol local antes de la profesionalización y el rigor actual de los protocolos de la WADA (Agencia Mundial Antidopaje).