Marcos Rojo parece ser la primera víctima del paso de Boca por el Mundial de Clubes. Tras el empate ante Auckland City, varios referentes quedaron bajo la lupa, y se supo que el defensor no regresará con el plantel desde Miami y que tampoco se presentaría al inicio de la pretemporada por lo que su futuro estaría lejos del club.
La llegada de Miguel Ángel Russo marcó un punto de quiebre definitivo ya que lo marginó desde las primeras prácticas y apostó por Nicolás Figal y Ayrton Costa como dupla central, decisión que profundizó una relación que ya venía desgastada. Otra gota que rebalsó fue no ser tenido en cuenta ni siquiera cuando el DT se quedó sin los titulares ya que optó por alternativas juveniles como Lautaro Di Lollo ante Bayern Múnich y el debutante Marco Pellegrino frente a Auckland City.
La frase que marcó el final de la relación entre Russo y Rojo
En medio de este escenario, el defensor dejó de entrenarse algunos días en el campus de Barry University, y el vínculo con Russo terminó de resquebrajarse en una discusión tensa durante una de las últimas prácticas en Miami. "Me venís faltando el respeto, me dijiste que iba a jugar y me sacaste de la nada...", le reclamó y el DT respondió: "Si tenés un problema, ¿por qué no te vas?". Y la conversación terminó con un "si querés que me vaya, me voy, no quiero problemas. Hablamos con los dirigentes y listo".
Si bien ya existía la decisión de no renovarle el contrato más allá de diciembre, los acontecimientos recientes aceleraron su salida. En lo que va del año, Rojo disputó apenas 13 de los 24 partidos oficiales del equipo y a eso se suma un historial de lesiones y un declive físico notorio. Con relaciones debilitadas tanto con Russo como con el propio Juan Román Riquelme, todo indica que el ciclo de Rojo en Boca está a punto de llegar a su fin. Y esta vez, no habrá vuelta atrás.
Los posibles destinos del defensor de Boca
Una posible oferta del exterior podría ser la vía para que Marcos Rojo se despida de Boca sin conflicto. El nombre de Inter Miami, donde juega su amigo Lionel Messi, aparece como una alternativa viable, aunque todavía no hay confirmaciones oficiales.
Esa opción facilitaría una salida consensuada entre el jugador y el club, sin necesidad de entrar en una negociación tensa o forzar una rescisión unilateral. Sin embargo, la gran incógnita es qué equipo estaría dispuesto a abonar una cifra por un futbolista de 35 años que, en apenas seis meses, quedará en libertad de acción.